El compositor catalán Bernat Vivancos, antiguo monaguillo del Monasterio de Montserrat y una de las voces más reconocidas de la música coral contemporánea, visitó al Obispo de Urgell, Mons. Josep-Lluís Serrano, la tarde del miércoles 11 de marzo, en la Casa del Obispado.
El encuentro tuvo lugar con motivo de la presentación del proyecto “Ora et Honora”, una iniciativa musical y espiritual que cuenta con el patrocinio y la colaboración del Obispado de Urgell. Durante la visita, el compositor hizo entrega del libreto que recoge este trabajo: un conjunto de dieciocho salmos destinados a la liturgia, escritos para coro mixto, salmista y con posibilidad de acompañamiento instrumental, privilegiando a menudo la interpretación a cappella. Los salmos se agrupan en tres colecciones —románticos, románicos y romanos— pensadas para que puedan ser cantadas por el pueblo fiel, con una escritura musical que busca la sencillez y la belleza propias del canto litúrgico.
Arraigada en la tradición montserratina que marcó su formación musical y espiritual, la propuesta de Vivancos se inspira también en la belleza del patrimonio románico de nuestra Iglesia de Urgell, especialmente en las iglesias del Valle de Boí. “Ora et Honora” pone la música al servicio de la oración y ofrecer a la Iglesia un repertorio accesible para la celebración litúrgica y la oración personal.
Con motivo de su visita a la Casa del Obispado para presentar el proyecto Ora et Honora, aprovechamos la ocasión para conversar con el compositor Bernat Vivancos sobre su vocación musical, la inspiración que alimenta su obra y el presente y futuro de la música sacra:
El proyecto “Ora et Honora” incluye la posibilidad de “apadrinar” un salmo. ¿Cómo nació esta idea?
Es una iniciativa muy sencilla. Ora et Honora es un proyecto personal sin ánimo de lucro, pero grabar la música con calidad profesional tiene un coste importante. Por eso pensé en la idea de “apadrinar un salmo”, un poco como cuando en otros proyectos se puede apadrinar una piedra de una iglesia o un tubo de un órgano. Quien lo desee puede contribuir a hacer posible la grabación de un salmo concreto. Cuando tengamos cinco apadrinados, podremos hacer una nueva sesión de grabación y continuar publicando música. Algunos padrinos incluso han elegido el texto del salmo que querían impulsar. Es una manera sencilla de hacer posible que esta música llegue a todos.
En este proyecto participa el Coro Cererols. ¿Cómo es esta colaboración?
El Coro Cererols es un coro extraordinario, formado en gran parte por antiguos monaguillos del Monasterio de Montserrat. Lo dirige el maestro Marc Díaz, también formado en esa misma tradición musical. En mi caso existe una relación muy especial, porque a muchos de los cantores ya los había conocido de pequeños cuando yo era director de la Escolanía. Eso crea una sintonía muy natural, y el nivel musical es realmente alto.
¿Cuándo y cómo nació su vocación musical?
En mi caso hay una parte de tradición familiar. Mi padre ha sido durante muchos años organista en la parroquia de la Bona Nova de Barcelona. Pero, más allá de eso, yo siempre lo he vivido como una vocación profunda. El paso por la Escolanía de Montserrat también fue muy determinante. Si tuviera que resumirlo, diría que para mí la música es, sobre todo, un regalo.
Ha llegado a definir esta vocación como un “regalo divino”. ¿Qué significa exactamente?
Significa que yo vivo la música así. Para mí la inspiración existe, aunque hoy en día algunos piensen que es una palabra antigua o demasiado romántica. No es una especie de rayo repentino que cae del cielo. Tiene más que ver con una paz interior, con una disposición profunda que yo relaciono con la fe. El contacto con Dios, con la oración, pero también con la naturaleza, es una fuente de inspiración constante.
Después de toda una vida dedicada a la música sacra, ¿cómo ve hoy su futuro?
Ante todo, creo que es necesario entender bien qué es la música litúrgica. Es música al servicio de la liturgia, pero también hay una dimensión espiritual que puede ir más allá de la celebración estricta. Evidentemente, la participación litúrgica ha disminuido y eso también afecta a la música que se hace en ella. Pero al mismo tiempo existe un gran potencial en los conciertos de música sacra realizados en su lugar natural, que es la iglesia. Cuando esta música suena en un espacio litúrgico, la experiencia es completamente diferente.
Su actividad como compositor convive con la docencia. ¿Cómo se complementan estas dos dimensiones?
Para mí es un gran enriquecimiento. Hace veinticinco años que soy profesor de composición en la Escola Superior de Música de Catalunya y esto es un enriquecimiento constante. El contacto constante con jóvenes músicos y creadores es muy estimulante. De hecho, a menudo digo que aprendo tanto enseñando como los alumnos aprenden en clase.
¿De dónde nace su inspiración a la hora de componer?
Me gusta la palabra inspiración, aunque hoy en día algunos compositores la consideren un poco pasada de moda y prefieran hablar solo de trabajo. Evidentemente el trabajo es esencial, pero para mí la inspiración existe y la vivo. No es una especie de rayo o una bola de fuego que te cae de repente, sino más bien una profunda paz interior. Tiene mucho que ver con lo que antes comentaba como un regalo divino: el contacto con Dios, con la fe, es una fuente de inspiración para mí. Y también la naturaleza, porque en el fondo el contacto con la naturaleza es también una manera de estar en contacto con la divinidad.
¿Hay alguna obra suya que considere especialmente inspirada?
Una obra muy importante para mí es el Rèquiem, que compuse hace unos diez años. Lo dediqué a la memoria de mi padre, aunque él todavía está vivo, porque en aquel momento estaba muy enfermo. Fue una obra muy significativa para mí. Además, el primer movimiento, Eternam, está a punto de alcanzar el millón de reproducciones en Spotify. En un tipo de música como esta, eso es realmente un éxito.
¿Qué proyectos tiene ahora mismo entre manos?
Curiosamente, este año tengo cuatro proyectos importantes en marcha que todavía no puedo explicar. No es habitual, pero en estos momentos estoy trabajando en varios encargos de primer nivel que aún deben hacerse públicos.
¿Hay algún salmo que resuma especialmente el espíritu de “Ora et Honora”?
Sí. El salmo 137, que dice: “Os ensalzo, Señor, con todo el corazón; Señor, quiero cantaros en presencia de los ángeles.” Para mí este verso resume muy bien el espíritu del proyecto: la música como oración y como alabanza.
Recientemente también ha publicado un nuevo trabajo discográfico.
Sí, acaba de salir el disco Tenebrae, inspirado en el Rèquiem, con mis responsorios de Semana Santa. Se estrenaron en el Festival Internacional de Música «Castell de Peralada» con el Coro de la Radio Letona, uno de los mejores coros del mundo. Ahora el disco se publicará coincidiendo con la Semana Santa.









