P0r: Mn. Ignasi Navarri
Muchas instituciones, al llegar el comienzo del nuevo año, suelen presentar los balances y las estadísticas de los 12 meses del año anterior. También la Iglesia hace balance de su actividad y de su misión. A nivel de Iglesia Universal, por ejemplo, se ha hecho un balance del Año Jubilar 2025: casi 34.000.000 de peregrinos procedentes de 185 países; más de 7.000 voluntarios; unas 25.000 o 30.000 personas pasando cada día el umbral de la Puerta Santa.
También a nivel de la diócesis de Urgell, cada año se hace un balance de la vida Sacramental de sus fieles. A partir de las 363 parroquias de los 8 Arciprestazgos, obtenemos estos datos:
- En cuanto a los Bautismos, se han celebrado un total de 467, que representan una cierta estabilidad, con un ligero aumento, respecto al año anterior, constatando además un aumento de los bautismos de fieles mayores de 7 años. Este sacramento continúa siendo una puerta de entrada importante a la vida de fe para muchas familias.
- En relación con la Primera Comunión, 465 niños han recibido este Sacramento después del correspondiente proceso de catequesis, mostrando la implicación de las familias y de los catequistas en el acompañamiento de los más pequeños. Aquí sí que debemos constatar una ligera disminución respecto a los años anteriores.
- En cuanto al Sacramento de la Confirmación, han sido 378 los chicos y chicas de la diócesis que han sido confirmados, reafirmando su compromiso con la Fe y con la Comunidad. Aquí debemos constatar un ligero aumento de confirmandos respecto a los años anteriores.
- En cuanto a los Matrimonios, después de haber experimentado a lo largo de los últimos años una fuerte caída, los 170 matrimonios celebrados en el año 2025 en la diócesis vuelven a acercarse a los celebrados antes de la pandemia del año 2020.
- Y en cuanto al número de Defunciones, hay que decir que la cifra del año 2025, 1.289 óbitos, es la más baja de los últimos 10 años.
Los datos presentados no son solo números, sino rostros, historias y caminos de fe compartidos. Sinceramente, hay que agradecer la dedicación de los catequistas y agentes de pastoral, así como la confianza depositada por las familias.
Con esperanza renovada, la Iglesia continúa, año tras año, trabajando para ser una Iglesia acogedora y misionera.






