“No hay nada más bello que dar la vida por amor a Él y a los hermanos”: testimonio vocacional de Carlos Steve Rosas

Hola, soy Carlos Steve Rosas Portela, nacido y criado en Bogotá, Colombia, en una familia profundamente católica y practicante. Desde pequeño, la fe ha sido el centro de nuestro hogar: la oración diaria, la misa dominical, el rosario en familia… Todo esto sembró en mí un vivo afecto por Jesucristo y por la Iglesia.

Sintiendo la llamada del Señor, entré en la vida religiosa como franciscano capuchino. Allí viví años hermosos de formación, oración, servicio a los más pobres y fraternidad. Fue un tiempo de gracia inmensa, pero el Señor, en su providencia amorosa, tenía otros planes para mí. Después de un proceso de discernimiento profundo y sereno, comprendí que mi vocación no era en la vida consagrada religiosa, sino en el sacerdocio diocesano.

En 2019 llegué a la diócesis de Urgell, una diócesis pequeña pero llena de vida, de montañas imponentes y de gente sencilla y acogedora. Aquí me he formado en el seminario, estudiando teología y filosofía, acompañado por formadores y hermanos que me han ayudado a crecer en el amor a Cristo y a la Iglesia. He terminado los estudios y, actualmente, me encuentro en la etapa pastoral.

En este momento estoy sirviendo en la parroquia de Sant Esteve, en Andorra la Vella, una iglesia antigua y bonita en el corazón de la ciudad, donde cada día acompaño a las familias, escucho y comparto la Palabra con jóvenes y adultos. Es un privilegio poder vivir tan cerca de la gente, ver cómo el Señor transforma corazones y construye comunidades.

Mirando atrás, doy gracias a Dios por cada paso del camino: por mi familia, que me transmitió la fe; por los capuchinos, que me formaron en la sencillez y el amor a los pobres; y especialmente por esta diócesis de Urgell, que me ha acogido como a un hijo y me ha permitido descubrir la belleza del sacerdocio diocesano: estar insertado en medio del pueblo, ser un pastor cercano, dar la vida por las ovejas que el Buen Pastor me ha confiado.

Si estás leyendo esto y sientes, aunque sea una pequeña inquietud en el corazón, no tengas miedo. El Señor llama de muchas maneras: a través de la oración, de un amigo, de una experiencia de servicio, de un momento de silencio ante el Sagrario… Él sabe lo que el mundo necesita y lo que tú puedes dar.

Te digo, desde lo más profundo del corazón: sigue al Señor. No hay nada más bello que dar la vida por amor a Él y a los hermanos. Él es fiel, Él acompaña, Él da la gracia para responder “sí” cada día.

Que la Virgen María, Madre de la Iglesia y nuestra Madre, interceda por ti y te ayude a descubrir el plan de amor que Dios tiene para tu vida.

Con afecto fraternal,
Carlos Steve Rosas Portela

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Diseñemos nuevos mapas de esperanza
d’Amic e Amat
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Queridos diocesanos,
querida iglesia de Urgell,

Continúo este camino dominical de acercamiento al Concilio Vaticano II. Hoy quisiera presentaros una declaración conciliar breve en extensión, pero de gran alcance para la vida de la Iglesia y para el futuro
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