Una Iglesia de discípulos misioneros corresponsables

En la Jornada de la Iglesia diocesana o de “Germanor” nos apercibimos de que la misión de la Iglesia en Urgell y Andorra es anunciar el Evangelio a todos, viviéndolo con coherencia, ofreciendo la persona de Jesucristo Salvador y  sus sacramentos, y brindar caridad, apoyo y cuidado espiritual y material a quienes más lo necesitan. Para que esta misión se lleve a cabo de forma efectiva, es fundamental que los fieles bautizados valoren la vocación recibida como discípulos misioneros y colaboren activamente con la comunidad parroquial y con la Iglesia diocesana. La ayuda de los fieles no sólo se refleja en la participación en las celebraciones litúrgicas, sino también en el compromiso con las diversas actividades pastorales y sociales que la Diócesis organiza. Esta colaboración puede manifestarse de múltiples maneras: desde la aportación económica regular, que permite cubrir costes operativos y de mantenimiento de las parroquias, hasta el voluntariado en programas de catequesis y educativos, ayuda a los necesitados, visitas a enfermos o ancianos y otros servicios comunitarios. Para un cristiano, todo debe responder a la llamada del Señor a seguirle con toda la vida confiando en sus profundas palabras: “Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os digo siervos, porque el siervo no sabe qué hace su señor. A vosotros os he llamado amigos porque os he dado a conocer todo lo que he oído de mi Padre” (Jn 15,13-15).

La Iglesia diocesana no es sólo un edificio o una institución, ni el Obispo y los sacerdotes son los únicos responsables, sino una comunidad viva y fraterna compuesta por todos los “amigos” del Señor, que han recibido el don del bautismo y viven con alegría su amistad con el Señor Jesús y los demás miembros de la comunidad eclesial, que deben comprenderse como una familia de familias. Toda aportación a la Diócesis, a la parroquia, por pequeña que sea, fortalece la estructura de la Iglesia y asegura que pueda seguir cumpliendo la labor evangelizadora y pastoral. Además, cuando los fieles apoyan a su iglesia diocesana, también económicamente, contribuyen a la continuidad de obras de caridad, educación, formación y ayuda social, sostienen a los sacerdotes y animadores de pastoral en su labor, que son pilares fundamentales de la misión eclesial. Sin apoyo financiero, muchas iniciativas esenciales de la Iglesia se verían gravemente limitadas.

Vuestra contribución económica a la Diócesis a través de “Germanor” no sólo es una responsabilidad, sino también una oportunidad para participar activamente en la misión de la Iglesia y ser coherentes con la vocación recibida del Señor por el bautismo. Así apoyamos que la Iglesia, con libertad, pueda seguir siendo un pilar de servicio y de luz para la sociedad, con tantas y diversas iniciativas de servicio al bien común de los lugares donde está implantada: “Vosotros sois la sal de la tierra y la luz del mundo” (cf. Mt 5,13ss). Colaborar responsablemente en la colecta de “Germanor” es un acto de generosidad y compromiso que fortalece la comunidad eclesial y asegura que los recursos estén disponibles para responder a las necesidades espirituales y materiales de todos. ¡Gracias por vuestra generosidad!

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Firmeza cuando sea necesario; dureza nunca; dulzura y caridad siempre (Beata Ana María Janer)
d’Amic e Amat
Firmeza cuando sea necesario; dureza nunca; dulzura y caridad siempre (Beata Ana María Janer)
Queridos diocesanos,
querida iglesia de Urgell,

Hoy recordamos, con toda nuestra iglesia diocesana, la memoria litúrgica de una mujer religiosa del siglo XIX que supo captar la realidad de la sociedad y de la tierra en la que vivía. Se trata de la Beata
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