La Catedral de Santa María de Urgell ha acogido la celebración de la Eucaristía del Miércoles de Ceniza, la mañana del 18 de febrero, dando inicio al tiempo de Cuaresma y al camino hacia la Pascua. Los fieles han recibido la imposición de la ceniza, signo de penitencia, conversión y esperanza, recordando la fragilidad humana y la llamada a una vida renovada.
El obispo de Urgell, Mons. Josep-Lluís Serrano, ha presidido la celebración eucarística, concelebrada por el Cabildo Catedral, y con el servicio del diácono, Mn. Edinson-Josep Salas.
En la homilía, el obispo ha invitado a iniciar la Cuaresma como un tiempo de crecimiento y conversión: “Un camino de 40 días que nos irá acompañando para descubrir nuestra identidad y nuestra misión”. Ha subrayado la importancia de la unidad y la comunión dentro de la Iglesia: “En la Iglesia nos convertimos en familia cuando invitamos a los hermanos a participar y a engendrar aún más hijos”. El ayuno, ha recordado, no se limita a la abstinencia de alimentos, sino que también implica “abstenerse de utilizar palabras que afectan y hieren a nuestro prójimo”. Siguiendo el mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma, es necesario desarmar el lenguaje negativo y elegir las palabras con cuidado, porque, decía el obispo, “muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y de paz”. Citando a san Agustín, ha destacado que el deseo humano queda insatisfecho en este mundo, y que el ayuno nos ayuda a orientarlo hacia Dios y hacia el bien, abriéndonos a la caridad y la solidaridad.
Así, la Cuaresma se convierte en un tiempo para orar, vivir en silencio y comunión, y encontrarnos con los hermanos “con compañía serena y fiel”. Es también un camino compartido: familias, comunidades y parroquias están llamadas a escuchar, orar y vivir con sobriedad, transformando la fe en gestos de servicio y solidaridad. Como recuerda el Santo Padre, «pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que nos haga más atentos a Dios y a los más desfavorecidos, más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor«.










