Los belenes vivientes han sido motivo de unión y de vida parroquial compartida en diversos lugares de nuestra diócesis. El último en celebrarse ha sido el de la Parroquia de la Asunción de Linyola, donde los veintitrés niños y niñas de catequesis fueron sus protagonistas, el domingo 4 de enero, acompañados por Mn. Ricard Barba, los catequistas, los voluntarios que organizaron los decorados —muy especialmente Ignasi Carles, responsable de las ideas, los decorados, la música y la iluminación— y los familiares. La iglesia fue el lugar escogido para realizar el recorrido escénico, con seis escenas de la vida de Jesús, desde la Anunciación, el viaje a Belén, el nacimiento de Jesús y la llegada de los Reyes de Oriente, entre otras. La representación emocionó a los asistentes y fue muy bien acogida por la comunidad.
También las calles de Artesa de Segre se han llenado de vida y de espíritu navideño este año, con la celebración del Belén Viviente, organizado por la Parroquia de la Asunción de Artesa de Segre, que se llevó a cabo el día de San Esteban.
A pesar de la ligera lluvia, el recorrido se vivió con gran entusiasmo y una participación muy viva. Los niños, con su alegría y espontaneidad, fueron los principales protagonistas, acompañados por el compromiso cercano de los catequistas, la colaboración de los padres y la dedicación generosa de tantos voluntarios. Las diferentes escenas, preparadas con mucho cuidado, ayudaron a contemplar el misterio del Nacimiento del Señor en medio de la vida cotidiana del pueblo. De este modo, las calles se convirtieron en un espacio de encuentro, de fe compartida y de celebración sencilla, prolongando la alegría de la Navidad y fortaleciendo los vínculos de la comunidad parroquial.












