“24 horas para el Señor”: rezando por la paz

En el tiempo de Cuaresma, la Iglesia invita nuevamente a los fieles a detenerse ante el Señor para rezar, reconciliarse y volver el corazón hacia Dios. En este contexto se celebra un año más la iniciativa “24 horas para el Señor”, instituida por el papa Francisco, que quiere poner en el centro de la vida cristiana el sacramento de la reconciliación y la confianza en la misericordia divina. En el camino cuaresmal, esta propuesta se convierte en una llamada a volver a la fuente de la gracia y a redescubrir que la misericordia de Dios es siempre más grande que nuestras heridas.

Este año, la Conferencia Episcopal Española ha invitado a las diócesis a vivir esta jornada con una intención particular: rezar por la paz. La propuesta recoge también la petición del papa León XIV, que en su intención de oración para el mes de marzo pide a los cristianos que eleven su oración “por el desarme y la paz”.

El Santo Padre recordaba en octubre del año pasado que la paz no es solo un equilibrio frágil entre intereses humanos, sino sobre todo un don que viene de Dios: “La verdadera paz no es simplemente la ausencia de conflicto, sino un don de Dios.” Y, nuevamente, en su mensaje a los participantes en el Encuentro Internacional por la Paz y la Reconciliación celebrado en la Universidad Loyola de Chicago el pasado 2 de marzo, exhortaba a no dejarse dominar por el miedo, sino a vivir con confianza en la presencia del Señor: “Jesús nos dice, como a sus apóstoles, que no nos turbemos ni tengamos miedo, porque Él está con nosotros siempre, hasta el fin del mundo. Los cristianos estamos llamados hoy a ser colaboradores de Cristo por la paz, que también en nuestros días quiere compartir este don con la humanidad. El Señor nos acompaña mientras trabajamos para promover la armonía en nuestras familias, en nuestras comunidades locales, en nuestros países y en todo el mundo.” La paz, recordaba también el Santo Padre, “es un camino constante de reconciliación con Dios, con nosotros mismos, con los demás y con la creación”.

Por eso la oración de la Iglesia abraza también el dolor del mundo y lo presenta ante el Señor con confianza.

 

Oración del papa León XIV

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Señor de la Vida, que moldeaste a cada ser humano a tu imagen y semejanza, creemos que nos creaste para la comunión, no para la guerra, para la fraternidad, no para la destrucción.

Tú que saludaste a tus discípulos diciendo: «La paz esté con vosotros», concédenos el don de tu paz y la fortaleza para hacerla realidad en la historia. Hoy elevamos nuestra súplica por la paz en el mundo, rogando que las naciones renuncien a las armas y elijan el camino del diálogo y la diplomacia.

Desarma nuestros corazones del odio, el rencor y la indiferencia, para que podamos ser instrumentos de reconciliación. Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridad no nace del control que alimenta el miedo, sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos.

Señor, ilumina a los líderes de las naciones, para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte, detener la carrera armamentista, y poner en el centro la vida de los más vulnerables.

Que nunca más la amenaza nuclear condicione el futuro de la humanidad. Espíritu Santo, haz de nosotros constructores fieles y creativos de paz cotidiana: en nuestro corazón, nuestras familias, nuestras comunidades y nuestras ciudades.

Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo. Amén

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