Unos cincuenta fieles de la parroquia de Santa María de Guissona se reunieron el domingo 18 de enero en el Monasterio de Montserrat para asistir a la bendición de la Mayólica de la Virgen del Claustro de Guissona, instalada en el camino de los Degotalls.
El grupo participó, junto con el resto de peregrinos de Montserrat, en la misa conventual presidida por el señor obispo de Urgell, Mons. Josep-Lluís Serrano, concelebrada por los monjes de la comunidad benedictina y por el rector de Guissona, Mn. Ramon Balagué. En la homilía, Mons. Serrano glosó las lecturas hablando del siervo, de la llamada que Dios hace, de la vocación y de la escucha; subrayó del evangelio que “nos presenta a Juan Bautista señalando a Jesús con una frase sencilla y, al mismo tiempo, inagotable: «Este es el Cordero de Dios»”. Juan no se queda en sí mismo. No retiene. No se apropia. Hace lo que hace todo verdadero servidor de Dios: señalar hacia Otro. La misión de Juan es indicar. La misión de Juan es indicar. La misión del discípulo es servir. “La vida monástica, en el fondo, es un gran gesto de Juan Bautista: una existencia que, sin hacer ruido, dice con toda su forma: «Mirad al Señor». Y lo dice no con discursos, sino con la fidelidad cotidiana: con la liturgia celebrada con el corazón, con la escucha de la Palabra, con la caridad fraterna, con la estabilidad en el lugar y en la vocación”.
Después de la Eucaristía, los escolanes ofrecieron a María una Salve y el Virolai. A continuación, Mons. Serrano, el rector de la parroquia y el alcalde de la villa, Ilmo. Sr. Jaume Ars, junto con los peregrinos de Guissona, se dirigieron al lugar donde se encuentra la nueva Mayólica. Mons. Serrano procedió a la bendición y recordó que “María fue antes discípula que madre. Porque fue discípula pudo ser madre”.
Se leyó el texto de la Visitación de María a Isabel del evangelio de Lucas y se cantaron con mucho fervor los gozos de la Virgen del Claustro de Guissona.
El encuentro concluyó con una comida de fraternidad.










