«La paz de Cristo, desarmada y desarmante, humilde y perseverante»

Queridos diocesanos,
querida iglesia de Urgell,

Con esta frase, el Papa León XIV ha invocado la paz desde los primeros momentos de su pontificado, cuando se acercó por primera vez al mundo desde el balcón central de la Basílica Vaticana el pasado 8 de mayo, y lo ha vuelto a hacer en los últimos días.

Su llamada a la reconciliación y al diálogo ha seguido resonando en diferentes momentos, en diversas situaciones, ante mandatarios y ante grupos sociales y de la Iglesia; y se ha enfrentado a un mundo en conflictos para dar esperanza. Su «¡nunca más la guerra!», dicho con convicción, con energía, con contundencia, aún nos resuena en los oídos, como una llamada a la conciencia de todos.

En su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año nos recuerda que la paz ha de ser desarmada, es decir, no basada en el miedo, las amenazas ni las armas. Y ha de ser desarmante, capaz de resolver los conflictos, abrir los corazones y generar confianza mutua, empatía y esperanza. No basta con pedir la paz; es necesario encarnarla en un estilo de vida que ofrezca diálogo, comprensión y perdón.

La reconciliación invocada «con el corazón en la mano» por León XIV es aquella que tiene dignidad y que se basa en el encuentro entre las personas, en la franca colaboración y en la negociación por el bien común de los pueblos. Con las cuales se construyen puentes porque da la palabra y la oportunidad de expresar sus sentimientos a todos, a los más pobres, a los frágiles, a los jóvenes, a los marginados…

La paz comienza en el corazón de cada uno de nosotros, los cuales podemos ser constructores de paz y de una sociedad más justa y responsable hacia los más vulnerables. Sí, es necesario un alto el fuego… pero no solo del fuego de las armas: sino también del fuego de las palabras, de las miradas. Vuelvo a recordar las palabras del Santo Padre… es necesario «desarmar las palabras para desarmar la Tierra»; la capacidad de decir no a la guerra de las palabras y de las imágenes para crear espacios de diálogo y de construcción de una humanidad plena, y así abrirnos a la capacidad de escucha, que es aquella condición humana que respeta la diferencia y busca la comunión y la unidad.

Vivimos en medio de una gran cantidad de conflictos, que han ido aumentando desde la II Guerra Mundial. En este mundo flagelado por la guerra, los cristianos tenemos un papel claro: el de la oración, además de la escucha; el de la unidad entre nosotros como signo de compromiso hacia la sociedad. El compromiso de la elección del diálogo interreligioso y ecuménico; del ejercicio de la responsabilidad libre de condicionamientos políticos o ideológicos. Los católicos tenemos un papel vital a través del perdón, avanzando en la promesa de una paz que enderece y cure las heridas del pasado, para edificar un mundo que necesita el ejemplo del amor y la virtud de darse sin recibir nada a cambio.

Con este estilo de vida el Evangelio nos presenta un método para saber estar y relacionarnos; una manera de tomar decisiones en nuestra cotidianidad, de sostener relaciones respetuosas y atentas, de crear acciones justas y adecuadas. Buscando la construcción de un «nosotros», un sentido familiar que nos hermane y nos impulse adelante. Porque de las pequeñas cosas se forman las situaciones más grandes y más generosas, entregadas y de futuro; las que vinculan instituciones y sociedades enteras. Haciéndonos presentes «en la historia como levadura de unidad, de comunión y de fraternidad», como nos dice el Papa León XIV, estamos poniendo los instrumentos para la creación de un mundo mejor.

Que este espíritu de amor que estamos celebrando con la Navidad se esparza durante todo el año. Con el deseo de que proclamemos la paz, la unidad y el amor, de Vuestro servidor,

✠ Josep-Lluís Serrano
Obispo de Urgell

Compartir
«La paz de Cristo, desarmada y desarmante, humilde y perseverante»
d’Amic e Amat
«La paz de Cristo, desarmada y desarmante, humilde y perseverante»
Queridos diocesanos,
querida iglesia de Urgell,

Con esta frase, el Papa León XIV ha invocado la paz desde los primeros momentos de su pontificado, cuando se acercó por primera vez al mundo desde el balcón central de la Basílica Vaticana el pasado 8 de
next arrow
previous arrow

Últimas Noticias

Agenda