Mans Unides Andorra ha organizado en la sala de actos del MoraBanc, la tarde del jueves 12 de febrero, una conferencia para dar a conocer el proyecto social Escuela Totorani, una iniciativa destinada a mejorar la educación infantil en zonas rurales de Tanzania, concretamente en el pueblo de Robanda.
El acto, que reunió a una veintena de personas, contó con la asistencia de Mn. Ramon Rossell, Rector de Canillo, y se abrió con las palabras de Jordi Casal, presidente de Mans Unides Andorra, que presentó la Campaña contra el Hambre 2026, bajo el lema «Declara la guerra al hambre». «Una escuela primaria es la primera piedra en este edificio de paz«, afirmó, subrayando que el proyecto Escuela Totorani es una de las iniciativas que la entidad confía poder financiar este año y destacando que los jóvenes pueden y quieren participar en proyectos que construyen un futuro más justo.
La ponente, Naia Aguilar, es graduada en educación infantil y tiene 22 años. Su vocación bebe de una tradición familiar vinculada a la enseñanza: su abuelo, Joan, fue profesor de latín y literatura en el colegio Sant Ermengol, y ha sido uno de sus grandes referentes. Aguilar defiende una pedagogía centrada en el cuidado, el vínculo y los valores. «Un niño necesita el amor de un maestro que sabe que le quiere y le cuida«, recordó, reivindicando una escuela que eduque más allá de los contenidos académicos. En 2024 viajó a Tanzania para hacer voluntariado, una experiencia que marcó un punto de inflexión personal y profesional. Lo que inicialmente era su trabajo de fin de grado —la detección de necesidades educativas en Robanda y una propuesta de mejora— se convirtió en un proyecto real. «Vas a aprender con ellos y de ellos«, explicó, destacando el calor humano y la paciencia de la comunidad tanzana como aprendizaje vital.
En Robanda, la pobreza extrema de las familias y el elevado coste de las escuelas dificulta que los niños accedan a una educación de calidad. Ante esta realidad nació la Escuela Totorani, concebida como un espacio educativo digno para los niños de la zona. El proyecto apuesta por ampliar y mejorar las instalaciones existentes, garantizar recursos básicos y construir nuevas infraestructuras: un comedor que asegure al menos una comida diaria, baños para una correcta higiene y tres aulas adaptadas a las edades de los alumnos. Las seis hectáreas de terreno ya adquiridas permitirán que estas ampliaciones se hagan realidad, con el objetivo de ofrecer una educación de calidad desde las primeras etapas y fomentar la autonomía de la comunidad a largo plazo. La iniciativa se articula a través de la Totorani Serengeti Organization, dirigida por Joseph, también director de la escuela y enlace directo con Aguilar sobre el terreno, y busca ampliar el impacto social más allá del ámbito estrictamente educativo.
Según la joven educadora, empatizar es mirar, escuchar e implicarse entendiendo que la realidad del otro podría ser la nuestra. Educar con valores y desde el corazón es, concluyó, el primer paso para transformar vidas.









