Encontrar un espacio acogedor donde poder hacer un balance del año a la luz del Evangelio, disfrutar de un paraje natural excepcional, ofrecer un lugar de encuentro con otras familias, acompañar en el crecimiento de la fe a niños y jóvenes, o celebrar el fin de año tanto desde un enfoque religioso como festivo. Estos son algunos de los criterios que llevan a un grupo de tres familias vinculadas a las obras educativas y sociales de la Compañía de Jesús a pasar los últimos días del año en el Santuario de Núria. Este año ha sido ya la cuarta edición de una experiencia consolidada que ha contado con el apoyo de Mn. Joan Perera desde sus inicios.
La iniciativa ha sido posible gracias a la adecuación de los espacios situados bajo el Cambril de la Virgen de Núria, la “Llar Amadeu”, un espacio de atención pastoral gestionado desde la Rectoría del Santuario que cuenta con tres habitaciones equipadas con literas, baños y un amplio espacio de comedor y cocina con acceso independiente desde la fachada posterior, pero también con posibilidad puntual de acceso al espacio del santuario para celebraciones o plegarias.
A lo largo de tres días, las familias han disfrutado de las actividades de nieve propias de la temporada, combinándolas con momentos de reflexión personal y oración compartida. Cabe destacar la celebración de la eucaristía de vigilia de Año Nuevo, que también contó con la participación de un grupo de fieles ucranianos.







