En el Colegio La Salle de La Seu d’Urgell, la educación va más allá de la transmisión de conocimientos: es formar personas con corazón y espíritu, abiertas a la reflexión, al encuentro con los demás y a vivir en comunión con Dios. El proyecto educativo sitúa la dimensión espiritual en el centro, acompañando a niños y adolescentes en el descubrimiento de sí mismos y del mundo, con una mirada de fe, esperanza, respeto y servicio a los demás.
Esta visión tomó forma en una visita institucional que puso de relieve la importancia de la pastoral educativa, la mañana del jueves 12 de marzo. El Obispo de Urgell, Mons. Josep-Lluís Serrano —acompañado del Vicario General y Rector de la Parroquia Sant Ot, Mn. Ignasi Navarri, y el Secretario General, Mn. David Codina—, fue recibido por el director de la red de Obras Educativas La Salle en Cataluña, Pere Vivancos, junto con la directora de la escuela, Alba Solé, la directora en funciones, Núria Prilló, el coordinador de pastoral, Hno. Josep Ignasi Solsona, y la responsable de comunicación, Laura Pubill.
Durante la visita, la comitiva recorrió las instalaciones de la escuela —desde la guardería hasta los ciclos formativos—, saludando a los alumnos y visitando la capilla, y pudo presenciar una sesión de Godly Play en primaria, conducida por Mercé Rogé y el Hno. Ramon Baró, centrada en la parábola del Buen Samaritano. Esta metodología educativa, inspirada en la pedagogía Montessori, permite a los alumnos desde infantil hasta la ESO explorar las historias bíblicas con materiales manipulativos, fomentando la reflexión, la creatividad y la expresión personal. Godly Play combina lenguaje y juego en un entorno seguro y respetuoso, donde los alumnos pueden escoger libremente cómo responder a la historia, mediante dibujo, juego u otras expresiones artísticas.
La jornada incluyó también una reunión de trabajo para reforzar la colaboración entre La Salle, el Obispado de Urgell y la parroquia, en la que participó la directora de la guardería Francesc Xavier, Diana Aguilar. Se compartieron experiencias previas, se intercambiaron visitas y jornadas, y se fortalecieron los vínculos ya existentes. El Obispo subrayó el valor de Godly Play como herramienta para cultivar la dimensión espiritual de los niños y niñas, favoreciendo la reflexión interior, la interiorización de los valores cristianos y el descubrimiento de la fe. Posteriormente, al finalizar el almuerzo, se unieron los miembros del equipo de pastoral —representando cada etapa de la escuela y coordinados por el Hermano Josep Ignasi Solsona— para planificar las actividades que se llevarán a cabo durante el curso, con la voluntad de continuar una colaboración activa y proactiva.










