Este lunes, 2 de febrero, cuarenta días después de la Navidad, la Iglesia celebra la fiesta de la Presentación del Señor, también conocida popularmente como La Candelaria o fiesta de la Luz, por la procesión con cirios, fiesta que hoy tiene preferencia litúrgica sobre el domingo.
Es una fiesta muy arraigada socialmente, que se celebra en el momento más álgido del invierno, con diferentes tradiciones de piedad popular en muchos pueblos de nuestro país y también asociada a numerosos dichos y refranes. Es, de alguna manera, la fiesta que marca el final del ciclo de Navidad y tradicionalmente es la fecha para desmontar y guardar el belén.
En esta fecha también oramos y agradecemos el don eclesial de la vida consagrada —monjes, religiosos y laicos consagrados—, que ha dado tantos frutos, y también es la fiesta patronal del Movimiento “Vida Creciente”, que moviliza a los jubilados cristianos y los anima a dar testimonio con su fraternidad y acción apostólica comprometida.







