El Año Jubilar se ha concluido el domingo 28 de diciembre, en la Catedral de Santa María de Urgell, en un acto presidido por Mons. Josep-Lluís Serrano, junto con el Obispo emérito de Urgell, Mons. Joan-Enric Vives, y al que han asistido el Consejo Episcopal y sacerdotes de la diócesis, además de representantes de las delegaciones diocesanas, un numeroso grupo de religiosas del Instituto de la Sagrada Familia de Urgell, que han renovado sus votos durante la celebración, en la solemnidad litúrgica de la Sagrada Familia, y diversos movimientos eclesiales representados en nuestra diócesis, encabezados por el Consejo Pastoral diocesano, que se había reunido esa misma mañana.
Los fieles han llenado el templo catedralicio antes del inicio de la celebración de clausura, de un año marcado por la reconciliación y la esperanza. La celebración eucarística se ha iniciado con la procesión de entrada mientras se entonaba el Himno del Jubileo, dirigido por Mn. Antoni Elvira, al igual que el resto de los cantos de la celebración. El Jubileo es llamado también «Año Santo» porque es un tiempo en el que se experimenta que la santidad de Dios nos transforma. Así lo ha destacado Mons. Serrano en su monición de entrada, en la que ha agradecido a todos los presentes su labor y su oración en este año jubilar que concluye. El Año Jubilar convocado por el Santo Padre se inició el 25 de diciembre de 2024 y concluye en Roma el 6 de enero de 2026. La convocatoria del Jubileo «Peregrinos de la Esperanza» del Papa Francisco ha buscado, como el mismo Santo Padre nos decía, «mantener encendida la llama de la esperanza que se nos ha dado y hacer todo lo posible para que cada uno recupere la fuerza y la certeza de mirar el futuro con mente abierta, corazón confiado y amplitud de miras».
En su homilía, Mons. Serrano ha puesto de relieve el sentido de familia: «hoy nos reunimos en nuestra casa madre, la Iglesia de Urgell, la Catedral de Santa María», en la clausura de un año de júbilo, un año de esperanza y de diócesis. Ha recordado la invitación del Papa Francisco a vivir el peregrinaje de esperanza. Este Jubileo ha ayudado a restablecer un clima de esperanza y confianza, como signo de un nuevo renacimiento que todos percibimos como urgente. Es necesario que seamos capaces de recuperar el sentido de la fraternidad universal, sin cerrar los ojos ante la tragedia de la pobreza que impide a hombres, mujeres, jóvenes y niños vivir de manera humanamente digna.
Después de la homilía, las religiosas de la Congregación de la Sagrada Familia se han acercado al presbiterio y han podido realizar juntas la renovación de sus votos ante el obispo Josep-Lluís.
El acto de clausura en nuestra diócesis este domingo cierra una larga lista de peregrinaciones jubilares que las comunidades parroquiales, los grupos de jóvenes y de las escuelas de la diócesis, de Vida Creciente y de otros movimientos eclesiales han realizado en la misma Catedral de Santa María, y también en el templo jubilar de la basílica del Santo Cristo de Balaguer. Ha sido una oportunidad para fortalecer los lazos y vínculos con la Iglesia Madre que nos une a todos bajo el signo de la Esperanza.











