Fiesta del voluntariado en el Hogar Sta. Anna los Franciscanos de Cruz Blanca

El sábado día 6 de julio, en el Hogar Santa Ana de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, el Castell del Remei (Penelles), tuvo lugar la ya tradicional fiesta de familia y día del final de curso con el numeroso voluntariado que admirablemente trabaja, así como los religiosos, los acogidos y sus familias.
La Misa, muy concurrida y muy bien preparada por la comunidad de Hermanos, fue presidida por el Arzobispo de Urgell Mons. Joan-Enric Vives y concelebraron Mn. Carles Albert Ospina y Mn. David Codina. Asistieron el Ilmo. Sr. Alcalde de Penelles, Sr. Eloi Bergós; la Sra. Vicepresidenta del Consejo Comarcal y Alcaldesa de Bellmunt d’Urgell, Sra. Sonia Valero.

Al inicio de la misa el Hermano Superior de la Comunidad, Hno. Miguel Ángel Montero Luque, quiso agradecer la presencia de todos a la Eucaristía y a la posterior celebración destacando como siempre los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca quieren que su atención a los residentes sea una auténtica obra de amor y que se puedan sentir como en un Hogar.

En su homilía el Arzobispo Joan-Enric glosó las lecturas proclamadas de aquel domingo donde Jesús «designó setenta y dos, y los envió que adelantaran de dos en dos, a todos los pueblos y lugares donde él mismo tenía que ir». Mons. Vives destacó cómo el pasaje evangélico muestra que el Evangelio y el mensaje de Jesús no es sólo para unos pocos, los 12, sino que es para muchos más, para todos, ya que el mundo tiene necesidad de Jesús. Y la Iglesia siempre es enviada al mundo, siguiendo el querer hacer Redención de la Trinidad.

También destacó que teníamos que vivir con alegría poder compartir el encuentro de todos y la Eucaristía de acción de gracias, agradeciendo muy sinceramente el trabajo de tantas personas que permiten que el Hogar Santa Ana sea un auténtica «hogar» y una familia, para las personas que viven y que tienen necesidades especiales y destacó que cuando damos realmente, recibimos mucho más de ellas para que nos enseñan lo más importante en la vida: la gratuidad y el amor. El Arzobispo destacó como esto es el auténtico carisma Franciscano de Cruz Blanca que impregna los trabajadores y voluntarios del Hogar y que se rezuma y destacó el valor de hacer fiesta y celebrar la fe, porque de alguna manera anticipamos el banquete del cielo. Animó a los fieles a saber valorar el trabajo generoso y entregado los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca que, como religiosos consagrados, con su presencia y su estilo evangélico hacen presente el amor de Jesús por los más pobres y los vulnerables.

Al finalizar la celebración se procedió a hacer el tradicional acto de recuerdo y homenaje al fundador del Instituto, el P. Isidoro Lezcano, con la tradicional ofrenda floral ante su busto en el jardín.

Una merienda de hermandad con los residentes y los familiares y voluntarios donde el Arzobispo pudo saludar y compartir el ambiente festivo con todos, cerró la alegre celebración de acción de gracias.

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