Adviento: caminemos hacia la humanidad

Queridos diocesanos,
querida iglesia de Urgell,

Caminar es siempre un ejercicio en el que la persona puede reflexionar, conversar, prestar atención, mover su cuerpo y escuchar a su espíritu. En esta práctica tan saludable para el cuerpo y para el espíritu, el alma puede encontrar su gozo y su razón para existir.

Este domingo comenzamos un nuevo año litúrgico, iniciamos el Adviento como un tiempo fuerte de nuestra liturgia como Pueblo de Dios que somos. Estamos invitados, pues, a caminar hacia una senda que nos llevará a un hallazgo inédito: que el rostro del Padre se ha hecho humano, la esencia del Padre se convierte en el Hijo de Dios encarnado, Jesús de Nazaret.

Este Adviento, desde el primer domingo de Adviento hasta el cuarto domingo de Adviento, acogeremos, domingo tras domingo, en nuestro seno, la Palabra que será nuestro alimento para este camino. No hay camino si no hay Palabra que nos alimente. Para avanzar en la vida es necesario nutrirnos, y este alimento en este nuevo año litúrgico nos lo proporcionará el Evangelio según San Mateo.

El evangelista Mateo nos habla de cómo Jesús es quien ha cumplido la misión del nuevo rey de Israel; es el Mesías, que viene a salvarnos y a darnos un estilo nuevo de vida en plenitud.

Por esto mismo, este Adviento queremos caminar hacia la humanidad plena. Últimamente vemos cómo nuestra sociedad busca una razón de ser de su existencia y piensa encontrarla en realidades o momentos donde se busca el bienestar corporal. Con demasiada frecuencia nos olvidamos del bienestar emocional y espiritual, y por eso algunos autores han caracterizado este tiempo como herencia del vacío.

El Adviento, pues, nos conduce a la humanidad, una humanidad que dará sentido a nuestra vida y nos hará cuidar la vida de quien tenemos a nuestro lado, sea quien sea. El cuidado de los hermanos comienza por el cuidado de uno mismo.

¿Cómo podemos encontrarnos con la humanidad que nos visita? Descubrir la intimidad de la persona humana nos llevará a encontrarnos con nosotros mismos, para encontrar a Aquel que nos ha creado porque nos ha amado, porque no creamos si primero no amamos. Así la Revelación divina nos muestra que el Dios creador es el Dios salvador, salva porque ama.

En el caminar de este Adviento os invito a recoger nuestra humanidad, a cuidarla, a ponernos en relación con aquellos más frágiles, más vulnerables, más excluidos de nuestra sociedad, a salir de nuestro yo para entrar en el yo del hermano, a apartarnos de los caminos por donde transita mucha gente y a escoger los senderos para subir a nuestro Cadí.

Un tiempo de alegría, porque queremos ser apóstoles exultantes del seguimiento de Cristo. Gocemos de este tiempo nuevo y os animo con las palabras del autor Daniel Pennac en su novela Caminar: «El tiempo para leer, igual que el tiempo para amar, dilata el tiempo de vivir».

Que este nuevo Año litúrgico que comenzamos nos haga contemplar nuestra propia humanidad y la de nuestros hermanos y encontrar en ella la humanidad del Hijo de Dios, y muchos años de camino, de Vuestro servidor,

✠ Josep-Lluís Serrano
Obispo de Urgell

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Adviento: caminemos hacia la humanidad
d’Amic e Amat
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