Confirmaciones en Ponts

"La Parábola del Padre misericordioso!" - así subrayó a los jóvenes confirmandos cómo deberíamos llamar a la Parábola proclamada en el Domingo IV de Cuaresma (Lc 15,1-3.11-32)- el Arzobispo de Urgell, Joan-Enric, en la Eucaristía dominical en la que administró el sacramento de la Confirmación a 18 jóvenes de Ponts y de los pueblos vecinos. Concelebraron con el Arzobispo el Rector de Ponts, Mn. Jaume Mayoral, así como Mn. Bonifaci Fortuny, Mn. David Codina y el diácono Mn. Josep Caba. asistió a la Eucaristía la Alcaldesa de Ponts, Ilma. Sra. M. Alba Basomba Gili.

Mons. Vives en su homilía quiso felicitar a los padres y abuelos de los jóvenes que ese día recibían el sacramento de la Confirmación porque se habían preocupado por sembrar la fe en sus hijos y ahijados que un día, por el Sacramento del Bautismo, había sido puesta en los sus corazones y que, ahora ya mayores, después de un tiempo adecuado de preparación y maduración, como un árbol, había arraigado y ese día era confirmada con la plenitud del don del Espíritu Santo, que recibían en su Confirmación. El Arzobispo Joan-Enric mostró a los jóvenes cómo sus padres y abuelos estaban muy alegres en ese día para que los veían ya más mayores y poco a poco irían tomando sus propias decisiones pero les habían dado el mejor utillaje para emprender el camino de su juventud y madurez: la fe en Jesús.

Comentando la Parábola proclamada en aquel Domingo cuaresmal recordó cómo Dios no se cansa nunca de perdonar sino que somos nosotros los que quizás nos cansamos de pedirle perdón, ya que nuestro Padre es clemente y misericordioso y siempre nos está esperando. Siempre, tengamos la edad que tengamos y hayamos vivido las circunstancias que hayamos vivido, siempre podemos volver a Casa del Padre, volver a Dios, pidiéndole humildemente perdón. Él siempre nos estará esperando y nos recordará que nuestra dignidad bautismal nunca se pierde. También glosó las actitudes de los dos hijos de la Parábola: la del hijo pequeño, llamado durante siglos el hijo pródigo, que se va de casa pidiendo la herencia a su padre, como si ya estuviera muerto para él. Pero que después de equivocarse mucho en la vida y de pecar mucho, regresa a casa y reconoce a su Padre que "ha pecado contra el cielo y contra ti". Y la del hijo mayor que viendo la misericordia de su padre para con su hermano tiene envidia y un corazón cerrado, y no quiere entrar en casa cuando el padre hace una fiesta por haber recobrado a su hermano pequeño. Necesitamos ser sembradores de paz y concordia y perdonarnos mutuamente las culpas y ofensas si queremos recibir el perdón de Dios Padre, rico en misericordia, porque ante Dios todos necesitamos su perdón y su gracia. Todos lo hemos recibido gratis, gratuitamente.

Al final de la Misa los jóvenes confirmandos recibieron un Nuevo Testamento de manos del Sr. Arzobispo que los exhortó a amar la Palabra de Dios y leer cada día un pequeño fragmento. La Misa fue solemnizada por los cantos de la "Coral Pontsicana".