Los chicos y chicas de los grupos Txt llegaron el miércoles 11 de julio a Santo Toribio de Liébana, tras recorrer más de 300 kilómetros desde Bilbao, donde comenzaron la peregrinación a principios de mes. Según explica el Delegado de Juventud del Obispado de Urgell, Sr. Lluís Plana, fueron recibidos y acompañados por miembros de la pequeña comunidad franciscana que vive allí. Participaron en la Eucaristía presidida por la Vera Cruz o Lignum Crucis, el fragmento más grande conservado, según la tradición, de la cruz de Cristo. Esta tradición también la relaciona con el origen del monasterio, pero lo más verosímil es que fuera llevada al mismo tiempo que los restos de Santo Toribio de Astorga, alrededor del siglo VIII. Según el P. Sandoval, cronista de la orden benedictina, esta reliquia corresponde al "brazo izquierdo de la Santa Cruz, que la reina Elena (madre del emperador Constantino, en el siglo IV) dejó en Jerusalén cuando descubrió las cruces de Cristo y los ladrones. Está serrado y puesto en modo de Cruz, quedando entero el agujero sagrado donde clavaron la mano de Cristo ".
Los peregrinos también vimos imágenes ilustradas del incunable Beatus de Liébana, que nos hizo subrayar esta conexión que tiene el Obispado de Urgell con Liébana. Al día siguiente los jóvenes hicieron descanso en Potes, eje neurálgico del valle de Liébana.

Con muchas experiencias acumuladas, vivencias, dificultades superadas, hermandad y oración entre los participantes, los jóvenes y los monitores volvieron el viernes hacia Urgell, con el convencimiento de que lo vivido no se irá sino que ayudará a seguir con la vida cristiana de cada participante. El Delegado de Juventud recordó a los jóvenes en sus palabras de clausura de la peregrinación, que "el Camino no ha terminado, apenas comienza", haciendo referencia a que la experiencia les haría más capaces de enfrentarse a las dificultades que se encontrarán a lo largo de la vida y en su itinerario de fe y de seguimiento a Jesucristo.