Celebración de Navidad en el centro penitenciario de La Comella (Andorra)

El miércoles 20 de diciembre el Arzobispo de Urgell y Copríncipe de Andorra, Mons. Joan-Enric Vives, presidió una celebración anticipada de la Navidad del Señor en el Centro Penitenciario La Comella de Andorra la Vella. Estuvo acompañado por Arcipreste de los Valles de Andorra, Mn. Ramon Sàrries, Delegado diocesano de pastoral penitenciaria, y por Mn. David Codina.

A su llegada a la prisión fue recibido por el Director del centro penitenciario, Sr. Francesc Tarroch y el Subdirector, Sr. Ismael Hernando. El Arzobispo mantuvo una entrevista personal con ellos, interesándose por la situación actual de los presos internos, los funcionarios y el Centro Penitenciario. Actualmente el centro penitenciario de Andorra cuenta con 43 reclusos. La mayoría de los internos son hombres. El Copríncipe animó al Director del centro a trabajar para que los internos puedan llevar a cabo actividades que favorezcan su formación y su reinserción en el mundo laboral y su socialización, y a garantizar el respeto y la dignidad de todas las personas que han visto privada su libertad.

A continuación tuvo lugar la Celebración de la Eucaristía navideña que contó con el acompañamiento musical de los jóvenes del Colegio Janer y del Colegio Sant Ermengol y con la presencia de varios profesores.

Mons. Vives en su homilía exhortó a los internos a acoger con corazón abierto y disponible la próxima Navidad del Señor que se acerca con el nacimiento del Hijo de Dios hecho hombre en Belén y que lleva esperanza y paz a toda la humanidad y que, con el su nacimiento, penetra todas las barreras y muros para llevar la salvación a toda persona humana. El Arzobispo proclamó que el nacimiento de Jesús hace que toda persona humana sea revestida de una gran dignidad que nada ni nadie, por más privado de libertad o errores que haya podido cometer en su vida, puede eliminar. Finalmente animó a los internos a proclamar el mensaje de Navidad y saber felicitar a los otros compañeros del centro penitenciario y a las propias familias que los echan de menos tanto estos días, ya que el amor de Dios todo lo puede.

Al terminar, cada interno recibió el obsequio de Cáritas Andorrana y un comentario al Evangelio de cada día, y pudo mantener un breve encuentro personal con todos los reclusos que manifestaron al Arzobispo su agradecimiento e inquietudes.

Posteriormente tuvo lugar una pequeña explicación didáctica para los jóvenes que habían asistido a la celebración eucarística sobre el Centro y la vida ordinaria del día día. El copríncipe episcopal quiso agradecer en nombre de todo el País el trabajo cuidadoso y digno de todos los funcionarios y miembros del Cuerpo Penitenciario de Andorra en el ejercicio de su función y les animó a que la privación de la libertad de toda persona esté siempre encaminada a su reinserción en la sociedad con una justicia restauradora y que siempre tenga en cuenta los derechos fundamentales de las personas.