Confirmaciones en Sant Esteve de Andorra la Vella

El viernes 10 de julio el Arzobispo de Urgell y Copríncipe de Andorra, Mons. Joan-Enric Vives, administró el sacramento de la Confirmación a 22 jóvenes de la Parroquia de St. Esteve de Andorra la Vella (Principado de Andorra). A su llegada a la Parroquia fue recibido por la Cónsul Mayor, Hble. Sra. Conxita Marsol, por el Consejero Mayor y el Arcipreste de los Valles de Andorra. Después mantuvo una entrevista en Casa Común con la Cónsul Mayor y el Consejero siguiendo la rueda de contactos que estos días está llevando a cabo y que la ha llevado a visitar todos los Cónsules de las Parroquias para interesarse y agradecer todo el trabajo eficaz que los Comunes han llevado a cabo para estar cerca de la ciudadanía en la crisis sanitaria provocada por la pandemia del Covid-19.

Después de la entrevista al Común, el Arzobispo se dirigió a la iglesia de St. Esteve donde presidió la Eucaristía en la que administró el sacramento de la Confirmación a 22 jóvenes. La Eucaristía fue concelebrada por el Arcipreste y Rector Mn. Ramon Sàrries y Mn. Anto Pallinkunnen, así como por Mn. David Codina. Dirigía los cantos la Hna. Vanessa de las Religiosas de la Sda. Familia y acompañaba con el órgano el Sr. Ignacio Rivas.

En sus palabras iniciales del Arzobispo mostró su satisfacción por poder encontrarse con los confirmandos y sus familias tras el obligado tiempo de confinamiento y los felicitó por cómo los jóvenes habían respondido a la grave crisis sanitaria manteniéndose a casa confinados por amor a los demás y ofreciendo sus servicios y talentos de forma voluntaria al servicio de las personas vulnerables, especialmente las personas mayores.

En su homilía el Arzobispo animó a los jóvenes confirmandos a vivir su identidad cristiana, que se describe muy bien en el Evangelio de Mateo capítulos 5, 6 y 7, en el llamado Sermón de la montaña. Animó a los jóvenes a ser sal de la tierra, tal como Jesús lo pide a sus discípulos. Una sal que es capaz de dar gusto, de mezclarse y estar presente en el mundo, especialmente en los lugares más desfavorecidos, pero que al mismo tiempo no se diluye sino que es capaz de saborear manteniendo la propia identidad. En este sentido el Arzobispo animó a los confirmandos a vivir en la alegría de su fe cristiana y sus raíces, ya que no nos podemos avergonzar nunca de Jesús. Al mismo tiempo les animó a ser luz, que no se esconde en un lugar oscuro, sino que se muestra, ya que los cristianos a partir de sus buenas obras y del amor que siembran, reflejan como la luna la luz del sol y son luz, ejemplo, caridad para los que los rodean. Finalmente, recordando la visita reciente que había tenido el Copríncipe Episcopal justo antes de las confirmaciones con el Hble. Alcalde Mayor, animó a los jóvenes confirmados a comprometerse con la sociedad entregando su tiempo voluntariamente como por ejemplo le había explicado la Cónsul que habían hecho tantos jóvenes para atender a los 800 abuelos y abuelas mayores de 80 años que viven solos en la Parroquia de Andorra la Vella.

Al final de la Misa la Parroquia regaló a los jóvenes confirmados el libro del Catecismo que habían utilizado y trabajado durante las sesiones de catequesis y una pequeña paloma de la paz, de madera, hecho con madera de olivo de Belén, a fin de recordar los hermanos cristianos de Tierra Santa.