Fiesta de la Virgen de Fátima

El día 12 de mayo, por la tarde, el Arzobispo de Urgell y Copríncipe de Andorra, Mons. Joan-Enric Vives, presidió el Rosario y la Eucaristía en la Catedral de Sta. Maria de La Seu d'Urgell para celebrar la Fiesta de la Virgen de Fátima celebrando la Venida de la Señora "venida del cielo" (13-5-1917) a los pastores de la Cueva de Iria (Portugal), Jacinta, Francisco y Lucía.

Ante la imposibilidad por la crisis sanitaria actual de trasladarse al Santuario-Basílica de la Virgen de Meritxell, como es una bonita tradición para la comunidad portuguesa del Principado de Andorra, el Copríncipe Episcopal quiso tener este gesto de proximidad y de atención hacia la comunidad portuguesa residente en Andorra.

La vigilia de oración se inició con unas palabras de la Videpresidenta de la Cofradía de la Virgen de Fátima del Prinxipat de Andorra. A continuación tuvo lugar el Rezo del Santo Rosario en lengua portuguesa.

Al finalizar tuvo lugar la celebración de la Eucaristía en lengua portuguesa. En su homilía, Mons. Vives destacó cómo Fátima es revelación de la confianza de que, por fin, el Corazón Inmaculado de María, lleno de gracia, triunfará. La Señora del Rosario de Fátima convoca insistentemente a los pastorcillos videntes en la oración, para que se arraiguen en la intimidad con Dios. El Ángel antes había invitado a los tres niños a la adoración, para acoger los designios de la misericordia del Altísimo, y les enseñó a orar así: "Dios mío, yo creo, yo adoro, yo espero y yo te amo»; y les proponía: «Deseais ofreceros a Dios?». Los pequeños pastores que vieron a María, quedaron llenos de una presencia que se grabó indeleblemente en lo más íntimo de ellos, y les consagró testimonios proféticos de la misericordia de Dios que, desde el fin de la historia, ilumina la difícil drama de la libertad humana. El Corazón Inmaculado de María es más fuerte y poderoso que cualquier tipo de virus.

Al final de la Eucaristía se cantó el Ave de Fátima.