Año Nuevo y Jornada por la Paz

El día primero del nuevo año 2020 fue celebrado en toda la Diócesis con la solemnidad de la Maternidad divina de la Virgen María y la oración por la Paz en la Jornada Mundial por la Paz.

El Arzobispo de Urgell presidió la Eucaristía de la festividad a la Residencia San José de La Seu de Urgell, felicitando a los abuelos y residentes y la Comunidad de Religiosas de los Ancianos Desamparados, y desde allí envió un saludo y una bendición a toda la Diócesis.

En su homilía destacó tres elementos de la festividad: 1.- El agradecimiento a la Santísima Virgen María por su Maternidad divina, que nos ha dado un hermano en Jesús, que salva el mundo y redime nuestra naturaleza, abriéndose a la esperanza de la eternidad en Dios. También destacó cómo María "guardaba todo en su corazón y lo meditaba" como una actitud que nos ayudará a lo largo del año que empezamos a vivir con el pensamiento puesto en Dios y en los hermanos. 2.- Un Nuevo Año nos invita a agradecer los dones recibidos en el tiempo y a pedir perdón por todo lo que tenemos que arrepentirnos de 2019, para encarar con actitud de conversión y alegría para mejorar en el nuevo año 2020. Y desearnos "feliz" o "buen" Año debe significar que queremos que sea vivido en el cumplimiento de la voluntad de Dios y en la actitud de servicio y amor a todos, transformando las cosas para que sigan el plan de Dios. 3.- Al celebrarse ese día la Jornada Mundial por la Paz, establecida por San Pablo VI, el Arzobispo recordó o glosó el lema del Papa Francisco para la diada: “La paz es camino de esperanza: diálogo, reconciliación y conversión ecológica”, destacando cómo nos convienen estas actitudes en nuestro país, en toda Europa y en el mundo entero, y empezando por uno mismo y por nuestras familias. Sembrar actitudes de paz, que necesitan diálogo, encuentro y ganas de escucharnos, tanto política como en la vida personal, así como reconciliación para acercarnos y perdonarnos de verdad. Lo necesitamos especialmente en Cataluña. Y puso de relieve la actitud de conversión ecológica que el Papa destaca como elemento importante para la paz, para que desde la conversión los países pobres tendrán acceso a un desarrollo sostenido y humano, ya que conviene tomar el camino de una ecología humanista integral.