Jornada de la Sagrada Familia 2020

"Los ancianos, tesoro de la Iglesia y la sociedad" fue el lema de la Jornada de la Familia que se celebró el domingo día 27 de diciembre, coincidiendo con la solemnidad de la Sagrada Familia: Jesús, María y José. La Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida de la CEE editó unos materiales para preparar esta Jornada por toda la Diócesis.

Los obispos de la Subcomisión hicieron pública una nota donde destacaba que en la tradición de la Iglesia hay un bagaje de sabiduría que siempre ha sido la base de una cultura de proximidad a los ancianos, una disposición al acompañamiento afectuoso y solidario en la parte final de la vida.

Con la mirada puesta en la pandemia actual, los obispos recordaban las numerosas víctimas, entre las que "ocupan un lugar privilegiado nuestros ancianos". De manera especial, señalaban, "centremos nuestras atenciones y cuidados en los ancianos que aún están enfermos".

Esta es una fiesta que se vive con intensidad en La Seu d'Urgell, donde las Religiosas de la Sda. Familia de Urgell, cerca del sepulcro de su Fundadora, la beata Anna M. Janer, celebraron en ese día un gozoso encuentro de las comunidades de La Seu y Andorra, y la Eucaristía de acción de gracias, el domingo 27 de diciembre, presidida por el Arzobispo Joan-Enric, dentro de la cual todas las Hermanas de la Sda. Familia de Urgell renovaron sus votos e hicieron ofrenda total al Señor de su vida consagrada.

El Arzobispo consagró a Dios las familias de la Diócesis, y rezó por todas las familias del mundo, consagrándose a Dios por intercesión de la familia de Jesús, María y José. El Arzobispo destacó las figuras de los dos ancianos Simeón y Ana, acogedores de Jesús y testigos de su luz, que hacen valorar la vida larga, entregada por amor, hasta el final, sea en el matrimonio y la familia, como en la vida consagrada y el sacerdocio o las misiones.

Celebración de hermandad en la residencia del Seminario

En la residencia del seminario de La Seu d'Urgell los días 24, 25 y 26 de diciembre, tuvieron lugar diversas celebraciones con los residentes, los sacerdotes jubilados y el grupo de seminaristas de la Diócesis y en el tercer piso, el grupo de residentes del Hospital que están acogidos desde el mes de marzo.

El Seminario de Urgell se ha convertido en esta pandemia en un signo de la hospitalidad que la Navidad reclama, y ​​es así, como jóvenes seminaristas y sacerdotes ancianos, enfermos de la residencia y el Arzobispo y los sacerdotes en activo, han celebrado la fraternidad que se desprende del amor del Nacimiento del Hijo de Dios hecho hombre.

El Arzobispo y los Vicarios Generales, el Rector del Seminario, y el Director de la residencia sacerdotal, con los sacerdotes y seminaristas celebraron varias comidas el 24, 25 y 26, brindando por el don de la vida y por la hermandad, y abiertos a servir en todo momento a los hermanos. La guitarra acompañó los villancicos que se cantaron y así se estrecharon los lazos del amor que también en todos los hogares y especialmente en las residencias de ancianos se ha intentado procurar en esta Navidad de 2020, que reclama mayor austeridad, menos visitas presenciales y comidas familiares más contenidas.

Solemnidad de la Navidad y Canto de la Sibila

Desde la tarde del día 24 y todo el día 25 de diciembre en la Catedral Basílica de Sta. Maria de La Seu d'Urgell y en  todos los templos parroquiales y otras capillas del Obispado de Urgell se celebró la solemnidad de la Navidad del Señor.

Cuando en la naturaleza, por el solsticio de invierno, renace la luz del sol, la Iglesia desde los inicios del cristianismo celebró el nacimiento en la carne del Hijo de Dios, hecho hombre en las entrañas de la Santísima Virgen María y custodiado por San José.

En la Catedral, la Soprano Laura Castellet y cantores de la Escuela de Música de La Seu de Urgell, interpretaron al inicio de la Misa vespertina avanzada por causa de las medidas sanitarias, el canto de la Sibila, según los cantorales de La Seu d'Urgell. "Lo jorn del judici, parrà qui haurà fet servici". Este es el mensaje de la Sibila que anuncia que se cumplen las profecías y que nace la salvación, y que, todos los mortales serán juzgados por las obras de servicio y amor que habrán llevado a cabo.

En todas partes, salvo en el Principado de Andorra, se tuvieron que avanzar las misas de medianoche y con una presencia considerable de fieles en todas las Misas de la noche y del día, se mantuvo la mayoría de tradiciones, especialmente el canto de villancicos populares y la bendición del pesebre parroquial.

En la Misa del mediodía de la Catedral, el Arzobispo de Urgell impartió la bendición apostólica con indulgencia plenaria.

Este año en bastantes parroquias de la Diócesis la misa vespertina o de medianoche fue retransmitida vía streaming por los canales locales de televisión de algún ayuntamiento, como fue el caso de la Parroquia de Sant Corneli y Sant Cebrià de Ordino (Principado de Andorra) que fue presidida por Mn. Joan Fenosa, acompañada por el coro parroquial.


Felicitación navideña de la Curia Diocesana y homenaje a Josep Danés

El día 24 de diciembre tuvo lugar la tradicional felicitación de las fiestas de Navidad de la Curia diocesana al Arzobispo de Urgell, incluyendo el homenaje al que fue arquitecto diocesano D. Josep Danés Torras (*Olot 1891-+Olot 1955). Este año, por las medidas sanitarias, el acto tuvo lugar en la Catedral de La Seo de Urgell.

El acto comenzó con unas palabras de felicitación de Navidad del Vicario General Mn. Josep M. Mauri que aprovechó para desear al Sr. Arzobispo y a todos los asistentes una Santa Navidad y que la luz de Jesús disipe las tinieblas que la actual pandemia nos ha llevado.

La lección de Laudatio sobre el Sr. Josep Danés fue a cargo del Sr. Carles Freixes Codina, Director del Museo Diocesano de Solsona. Carlos Freixes es arquitecto técnico especializado en el campo de la restauración patrimonial y postgrado en dirección estratégica de museos y centros patrimoniales. Forma parte de la Comisión de Patrimonio del Obispado de Solsona y ha trabajado intensamente en la conservación y salvaguarda del fondo de arte de la diócesis. Su vinculación con el Museo es estrecha desde el año 2014 y es miembro del Patronato.

Josep Danés cursó el bachillerato en los Escolapios de Olot y, en 1909, se trasladó a Barcelona para hacer la carrera de arquitectura. Ya al ​​inicio de los estudios ingresó en el Centro Excursionista de Cataluña, donde fue ejerciendo diversas responsabilidades a lo largo de los años. En sus viajes y excursiones por Cataluña desarrolló su curiosidad por la masía y la arquitectura de montaña. En 1914 ganó el concurso de arquitectura convocado por el CEC con la monografía de una masía catalana de la comarca de Olot. También durante la época de estudiante entró en contacto con el catalanista y conservador partido de la Liga Regionalista que, junto con su convencido catolicismo, constituyeron sus grandes ejes ideológicos. En 1915 el Instituto de Estudios Catalanes le encargó el estudio de la iglesia de Sant Joan les Fonts y del puente románico de Besalú (1917).

Para ayudar a financiarse los estudios trabajó para el arquitecto Bernat Pejoan (1864-1926), un antiguo colaborador de Elies Rogent, en la restauración del monasterio de Ripoll, lo que despertó su interés por la arte románico catalán. Al terminar la carrera en 1916, había tenido como compañeros a los arquitectos Joan Bergós, Lluís Bonet Garí, Francesc Folguera, César Martinell Brunet, Isidre Puig Boada, Antoni Puig Gairalt, Josep Francesc Ràfols y Ramon Reventós, todos ellos integrantes de la llamada segunda generación de arquitectos novecentistas que, a pesar de la influencia gaudiniana, rompieron con el modernismo incorporando en su arquitectura un cierto lenguaje clásico y elementos de la arquitectura rural catalana. Su interés por la masía hizo que en 1924 se le encargara la codirección del Estudio de la Masía Catalana, un gran proyecto de investigación financiado por el científico y mecenas Rafael Patxot (1872 a 1964). El interés que tenía por el estudio sistemático de la masía seguramente influyó en que añadiera relojes de sol en varios de sus trabajos arquitectónicos.

Una vez licenciado compartió despacho con Bernat Pejoan durante dos años, de quien acabó heredando la clientela y el cargo de arquitecto del Obispado de Urgell. Después abrió un despacho propio en Barcelona donde pronto tuvo importantes encargos como la torre de José Luis Pascual de Zulueta (1924) en la ciudad jardín de la Cooperativa de Periodistas del barrio de la Salud. También varios bloques de pisos situados en los alrededores de Montjuïc (Gran Vía de las Cortes Catalanas, calle Tamarit, calle Francia Xica n. 13, 15 y 17), ampliaciones y reformas en la Fábrica de Sanitarios Sangrà (1924-1932) en la Carretera del Puerto y dos grandes templos: el de la Virgen de los Ángeles (1934) y el de la Bonanova (1940).

Su obra se extiende a veinte comarcas catalanas, además de Andorra, Valencia y Mallorca. Encontramos especialmente muchas actuaciones en Ribes de Freser, donde fue el arquitecto municipal, y en Olot, donde conservaba vínculos sociales, amistades y familia. Su relación con el CEC y su afición por la arquitectura de montaña le llevaron a actuar en prácticamente todo el Pirineo donde, además, estudió in situ las iglesias románicas del Valle de Boí por el Servicio de Catalogación de Monumentos de la Mancomunidad de Cataluña, y la arquitectura aranesa, que sería una de sus fuentes de inspiración.

En 1922 recibió el encargo de un nuevo santuario y complejo hotelero de Núria por parte del obispo de Urgell Justí Guitart y también diversas obras públicas en Ribes de Freser, como la ampliación del matadero (1933 a 1934), la Fuente de la Margarita (1933), una importante reforma y ampliación de la Escuela Pública (1936), un jardín público (1936), mobiliario urbano (1934), urbanización de la plaza del Mercado (1941-1943), un indicador turístico (1942-1944), el puente sobre el río Segadell (1943), ampliación y la cruz del cementerio (1945 hasta 1946) y el monumento a los Caídos de la Guerra Civil (1942 a 1943), entre otras obras menores. Fuera de Cataluña hizo los pabellones escolares del Castillo de Onda, en Castellón de la Plana, las reformas y ampliaciones de Can Tem de Campos, en Mallorca y una fábrica en Orihuela (Alicante).

A continuación, Mn. Ignasi Navarri, Vicario General, hizo un repaso de lo que había sido en el año 2020 para la Diócesis y el Coprincipado episcopal de Andorra,

El Arzobispo Joan-Enric cerró el acto felicitando la Navidad a los colaboradores y miembros de la Curia y a sus familias, y se cantaron algunos villancicos.