CElebrar y orar en tiempo de epidemia

Las Delegaciones diocesanas de Liturgia de les Diócesis de la Conferencia Episcopal Tarraconense han traducido un Subsidio litúrgico de la Conferencia Episcopal Italiana que puede ayudar a orar en estos momentos de epidemia.

Este es el Subsidio:

CELEBRAR Y ORAR EN TIEMPO DE EPIDEMIA

Subsidio a cargo de la Comisión Nacional de Liturgia  (de la Conferencia Espiscopal Italiana)

TERCER DOMINGO DE CUARESMA

Oración en familia

La situación que estamos viviendo no nos permite participar en la celebración de la eucaristía del tercer domingo de Cuaresma. Sugerimos por lo tanto, un esquema para una experiencia de oración vivida en familia y en comunión con toda la Iglesia.

Cada familia podrá adaptar dicho esquema conforme a sus posibilidades.

La oración puede ser dirigida por el padre (M) o la madre (M).

(M) En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

(T) Amén.

(M) Dios Padre, que es bendecido por siempre,

os conceda estar en comunión los unos con los otros

con la fuerza del Espíritu, en Cristo Jesús nuestro hermano.

 

(T) Bendito por siempre, el Señor.

(M) Jesús no tiene prisa: se detiene en el pozo de Jacob, en una hora improbable, después de un camino poco probable. Allí nos espera, después de luchar por venir a buscarnos. Sí es el pozo de Jacob, el que siempre ha dado agua para la vida a toda la ciudad de Sicar. En el diálogo con una mujer con una vida tumultuosa, se revela como una fuente de agua viva capaz de extinguir toda sed y todo deseo del corazón. Y de dar la vida, siempre!

La  samaritana descubre que delante de Jesús se puede estar con el  corazón abierto, porque en  él  no se hay prejuicios, sólo sed de que todo el mundo tenga sed de verdad. Y puede dejar el cántaro  para comunicar a sus convecinos  la alegría que viene de ese encuentro.

Incluso en este tiempo de prueba, dirigimos al Padre, nuestra oración humilde y llena de fe, para que nos haga reconocer y disfrutar de la presencia de Jesús entre nosotros.

Oramos  juntos con el Salmo 42 (41)

(C1) Como busca la cierva

corrientes de agua,

así mi alma te busca

a ti, Dios mío;

(C2) Mi alma tiene Sed de Dios,

del Dios vivo:

¿cuándo entraré a ver

el rostro de Dios?

(C1) Las lágrimas son mi pan

noche y día.

mientras todo el día me repiten:

«¿Dónde está tu Dios?»

(C2) Recuerdo otros tiempos,

y desahogo mi alma conmigo:

cómo marchaba a la cabeza del grupo,

hacia la casa de Dios,

entre cantos de júbilo y alabanza,

en el bullicio de la fiesta.

(C1) ¿Por qué te acongojas, alma mía,

por qué te me turbas?

Espera en Dios que volverás a alabarlo:

«Salud de mi rostro, Dios mío».

(M)  Oh Dios,  fuente de vida, Tú ofreces a la humanidad relegada por la sed el agua viva de gracia que brota de la roca que es el Salvador Cristo: concédenos el don del Espíritu, porque sabemos profesar fuertemente la fe en ti, y anunciar con alegría las maravillas de su amor.

(T) Amén

TU PALABRA, LUZ PARA MIS PASOS.

Del Evangelio según San Juan ( Jn 4, 5-15.19b-26.39a.40-42)

En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía. Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice:
-«Dame de beber.»
Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.
La samaritana le dice:
-«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana? »
Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.
Jesús le contestó:
-«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva.»
La mujer le dice:
-«Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?»
Jesús le contestó:
-«El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.»
La mujer le dice:
-«Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla.»
…La mujer le dice:
-«Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén.»
Jesús le dice:
-«Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.
Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad.»
La mujer le dice:
-«Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo. »
Jesús le dice:
-«Soy yo, el que habla contigo.»

En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho.»
Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:
-«Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo.»

Palabra del Señor.

(T) Te alabamos, Señor.

Para meditar en el pasaje evangélico de este domingo, puede utilizarse el comentario puesto en el apéndice.

A TI ELEVAMOS NUESTRA ORACIÓN.

(M)  Para continuar, sin perder la confianza, nuestro camino a la Pascua, invocamos al Señor, fuente de agua viva.

(L)  En tiempos de fragilidad, debilidad y sufrimiento.

(T) ¡Danos el agua viva, Señor!

  1. Cuando nos sentemos cansados por nuestra sed junto al pozo.
(T) ¡Danos el agua viva, Señor!

(L). Cuando en nuestra pérdida nos esperas con ternura.

(T) ¡Danos el agua viva, Señor!

(L) Cuando nos hables con señales que conquistan el corazón.

(T) ¡Danos el agua viva, Señor!

(L) Cuando adoramos al Padre en espíritu y verdad.

(T) ¡Danos el agua viva, Señor!

(L) Tú,  fuente viva de la que brota de la vida eterna.

(T) ¡Danos el agua viva, Señor!

(L) Tú, que inundas a la Iglesia con el agua que regenera la vida.

(T) ¡Danos el agua viva, Señor!

(M) Oramos a pesar de la dificultad del momento actual:

(T) Señor Jesucristo,  médico de nuestras vidas,

que has conocido en el transcurso de su existencia

mujeres y hombres enfermos en cuerpo y espíritu.

Los has curado, los has consolado,

y  también los has sanado,

y siempre los has liberado del miedo, de la angustia

y  de la falta de esperanza.

Le pediste a tus discípulos que trataran a los enfermos,

para consolar a los que sufren,

para traer esperanza

donde hay abatimiento.

Te pedimos, Señor:

bendice, ayuda e inspira

a todos nosotros y los que estamos al lado de los enfermos.

Danos fuerza, fortalece la fe,

revive la esperanza, y aumenta la caridad.

Y así estaremos en profunda comunión con los que sufren

y en comunión de amor contigo, Señor,

médico de nuestras vidas.

(M) La palabra de Jesús a la samaritana nos consuela y nos educa. Nuestra casa, como todo  lugar,  es el lugar donde Dios se acerca y nos pide que nos convirtamos en mujeres y hombres que lo buscan en espíritu y verdad. Dios nos habla como amigos y nos da el Espíritu en el que decimos:

(T)  Padre nuestro…

(M)  Los ríos de agua viva fluirán del corazón de tu Hijo Jesús.

Escucha piadoso, el clamor de este pueblo:

no juzgues nuestra lentitud y cansancio,

sino  mira la sed de nuestros corazones

y abre el tesoro de tu gracia que santifica los corazones de los creyentes.

(T) Amén.

INVOCAMOS LA BENDICIÓN DEL PADRE

(M)  Concede tu bendición a nuestra familia, oh Padre,

 para que seamos felices  en la esperanza,

fuertes en tribulación,

constantes en la oración,

atentos a las necesidades de los hermanos

y diligentes en el camino de la conversión

que estamos recorriendo  en esta Cuaresma.

Cada uno traza  sobre sí el signo de la cruz, mientras el padre (o madre) continúa.

(M). En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

(T) Amén.

Se puede concluir con la antífona mariana “Bajo tu amparo”.

(T) Bajo tu amparo nos acogemos,

Santa Madre de Dios:

Nos desoigas la oración de tus hijos necesitados,

Líbranos de todo peligro,

Oh siempre Virgen, Gloriosa, y Bendita.

ANEXO

Para la meditación

En este tercer domingo de Cuaresma estamos invitados a dar vida a la única verdadera fuente, el Dios de Jesucristo. En la primera lectura, tomada del libro Éxodo, el pueblo protesta contra Moisés poniendo a prueba al Señor.

Israel ya ha pasado por el Mar Rojo, ya ha visto cómo  las aguas amargas se convierten en dulces, ya ha experimentado la providencia al comer maná y codornices, ahora no tiene agua y ve la muerte delante de él. En esta situación,  surge un tipo de  desesperación manifestada en la protesta contra Moisés, como el estallido del resentimiento que el pueblo tiene hacia Dios.  Todavía sigue siendo un desconocido, un desconocido en cada nueva experiencia de la vida. Es por eso que ese lugar es llamado Masá (juicio) y Meribá (disputa). Estos nombres están inspirados en lo que Moisés dice en Es 17,2: «¿Por qué protestas conmigo? ¿Por qué pruebas al Señor? Curiosamente en hebreo hay dos palabras que, a pesar de tener diferentes raíces, se escriben y se pronuncian exactamente de la misma manera: «masa». Una significa «prueba/intento» y la otra «desesperación». En nuestras vidas, a menudo sucede que la falta de fe en Dios genera desesperación, en nosotros y en que está a nuestro alrededor. Tal incapacidad para la esperanza, a veces se manifiesta en una especie de disgusto con aquellos que nos guían. Aquí es donde surge el  irresistible deseo de murmurar contra la autoridad, tanto cuando este último es fiel a Dios, y más aún en caso de que no lo sea. Mas el punto central del cual depende de nuestra historia , es dónde buscamos y diseñamos la vida.

Jesús en el Evangelio cruza todas las líneas de prejuicios y se presenta a la Samaritana para pedirle de beber. Parece que él mismo necesita  aprovechar la vida, como cuando en la cruz dirá «Tengo sed» (Jn 19, 28). En realidad Jesús,

camino, verdad y  vida, quiere extinguir nuestra sed de Dios y de vida haciéndose el encontradizo.  Según su palabra, nosotros también, en la medida en que deseamos estar junto a él, nos convertimos en una fuente para todos aquellos que buscan el verdadero camino que conduce a la salvación. En este singular viaje de Cuaresma, marcado

por  la prueba severa de la amenaza de propagación de la epidemia, dejemos que el desierto nos haga sentir la sed más profunda, que sólo el encuentro con Dios puede extinguir, por lo que, como leemos en la segunda lectura, toda nuestra esperanza no se frustrará, al contrario, si permanece el amor de Dios derramado por el Espíritu en nuestro corazón y nosotros también nos convertimos en una fuente de agua que salta hasta la vida eterna.

Nota de la Conf. Episcopal Tarraconense: dispensa del precepto dominical y suspensión de misas

El Arzobispo de Urgell firma y dispone para toda la Diócesis de Urgell todos los puntos de la Nota de la Conferencia Episcopal Tarraconense que sobre el precepto dominical y la suspensión de misas, entre otros, se ha hecho pública hoy día 14 de marzo.
Ante las graves repercusiones de la epidemia viral que estamos sufriendo, y sobre todo, en lo que respecta a la grave decisión de suspender las celebraciones de la Eucaristía en todas las Diócesis con sede en Cataluña, se ha creído conveniente tomar esta dolorosa y tan excepcional medida, que confiamos que todos puedan comprender y que tendrá una buena recepción por parte de todos, como medida de prudencia y colaboración ciudadana.
Mantengámonos unidos en el Señor, y imploremos su perdón y su ayuda, por intercesión de nuestra Patrona y Refugio, la Virgen de Nuria.
Este es el texto de la Nota:
 

NOTA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL TARRACONENSE

Ante el aumento de contagios por el coronavirus y, siguiendo las indicaciones de las autoridades sanitarias, para contribuir a la protección de la salud pública, los Obispos de las 10 Diócesis con sede en Cataluña DISPONEMOS las siguientes medidas de urgencia que regirán desde el día de hoy:

1. Todos los fieles de las 10 Diócesis con sede en Cataluña quedan dispensados del precepto dominical mientras dure la situación de grave crisis sanitaria actual.
2. Debido a la situación totalmente excepcional que estamos viviendo, desde el día de hoy quedan suspendidas todas las celebraciones de la Eucaristía con participación de fieles, también la misa dominical.
3. En orden a las exequias, que en diálogo con las familias, se celebren de forma simplificada y los funerales se pospongan para más adelante.
4. Otras celebraciones sacramentales, con prudencia pastoral, se pospondrán para más adelante.
5. Será bueno mantener las Iglesias abiertas, en la medida de lo posible, y que se atienda con caridad pastoral a los enfermos y las personas angustiadas.
6. Quedan en vigor las disposiciones que cada Obispo ha dado ya para sus respectivas Diócesis
Pedimos a todos los fieles que intensifiquen la oración y traten de seguir la Santa Misa a través de la televisión, de la radio, o internet, rogando a Dios que nos libere de esta pandemia, por intercesión de la Virgen María.

Tarragona, 14 de marzo de 2020

Salutació del Copríncep episcopal sobre els 27 anys de la Constitució

Amb motiu del 27è. aniversari de la Constitució del Principat d’Andorra, l’Arquebisbe i Copríncep episcopal S.E. Mons. Joan-Enric Vives ha publicat un article de felicitació a tots els andorrans, que us oferim:
 

Felicitació a Andorra en la Diada de la Constitució 2020

Celebrem 27 anys de l’aprovació en referèndum de la Constitució democràtica del Principat d’Andorra, i és un bon motiu per a felicitar-nos-en i per a gaudir-ne. Felicitats Andorrans!

Avui ens felicitem pel pas que el nostre País va donar el 1993. Un País que estimem com hereu rejovenit d’aquells Pareatges que potser semblen llunyans en el temps però que van marcar un solc potent en els segles de la història sempre tan atzarosa. Un País que, ajudat pels Coprínceps i les Autoritats del moment, així com pels redactors i sobretot els ciutadans i ciutadanes de 1993, va referendar el text de la Constitució que ens fixava com a “Estat independent, de Dret, Democràtic i Social” (art. 1r. de la Constitució), i els principis inspiradors d’aquest Estat que són “el respecte i la promoció de la llibertat, la igualtat, la justícia, la tolerància, la defensa dels drets humans i la dignitat de la persona” (art. 2n.). Un retrat formós i valent, que hem de mirar de mantenir polit i vigorós, arbre frondós que continuï donant fruits de convivència democràtica i d’amor al llegat de les nostres tradicions.

Aquells homes i dones respectuosos amb el que havien rebut en una història plena d’encerts i alhora feta de pau i neutralitat, van saber trobar l’encaix entre la tradició i la modernitat. Ells han d’inspirar el nostre actual moment històric. Les persones i institucions hem de mantenir fermes la idiosincràsia i independència que han permès la pervivència del Principat al llarg de segles.
Les ideologies estranyes al nostre camí, forjat amb molts sacrificis, no han de marcar el pas de la nostra Nació. Tenim en el nostre llegat andorrà i en les millors tradicions nostres el potencial més gran per a encarar amb confiança el nostre futur nacional. Els Coprínceps sempre hi ajudarem respectuosament.

Rebeu tots els Andorrans i els qui estimeu el nostre Principat, el País dels Pirineus, la meva cordial felicitació en la Festa Nacional, Dia de la Constitució, auguri de béns i de benedicció, de pau i de convivència harmoniosa. Visca Andorra!


+Joan-Enric Vives
Arquebisbe d’Urgell i Copríncep d’Andorra

Carta del Arzobispo Joan-Enric los sacerdotes y diáconos de Urgell

Con fecha 11 de marzo, el Arzobispo de Urgell Joan-Enric Vives ha enviado esta Carta a todos los sacerdotes y diáconos de Urgell ante la expansión del coronavirus Covid-19 e indicando la atención pastoral conveniente en el Obispado de Urgell:

"Queridos sacerdotes,

Soy de los que pienso que de ninguna manera hay que dejarse llevar por los miedos o por comportamientos colectivos desproporcionados, y menos los cristianos que debemos mantener abiertas las iglesias, orar en las epidemias y ayudar a orar y ser cercanos a los que sufren y pasan por la angustia de la enfermedad. Pero ante el crecimiento de casos de infección por el coronavirus Covid-19 (la OMS acaba de decir que vivimos una pandemia), la prudencia y los avisos de las Autoridades civiles, así como las voces y decisiones que de muchos lugares nos llegan, hacen que los comportamientos personales y muchas actividades comunitarias deban revisarse. Cada presbítero y cada diácono ya será bastante responsable en temas como sacar el agua bendita, darse o no la paz, cómo recibir la comunión, mantener o no las reuniones prefijadas o habituales, visitas y actividades diversas. Creo que ya seréis responsables y encontraréis el criterio adecuado. Siempre podéis consultarlo al Secretario general del Obispado.

Os pido que incrementeis la intercesión por los enfermos infectados y sus familiares, por las personas aisladas o cercanas; por los investigadores y personal sanitario; por aquellos que de forma tan generosa y a veces heroica, cuidan a los enfermos y los apoyan de todo tipo. Confiémonos a la Virgen del Remedio que siempre nos ayuda.

Os ruego que sostengáis a los enfermos, ancianos y familias, así como a las personas más angustiadas. Que visitéis y no dejéis de llevar la comunión y los sacramento de Vida a ancianos y enfermos. Con todas las precauciones higiénicas que se pueda, pero visittadlos, amadlos y haced llegar la ternura del Dios misericordioso y fiel, que en Jesús ha mostrado cómo nos ama. Y tened las iglesias abiertas, que las personas puedan venir libremente al culto que les dará apoyo y fortaleza.

Y vosotros cuidaos de caer enfermos, extremando las precauciones adecuadas, ya que las comunidades y nuestros pueblos nos necesitan mucho. Somos las manos de Jesús para sostener, consolar y curar. No tengamos miedo: "Si Cristo está con nosotros, ¿quien nos tiene que dar miedo?, ¿quién estará contra nosotros?".

Estaremos atentos a la evolución de esta infección vírica y en las disposiciones que nos puedan hacer llegar, esperando que Dios nos libere pronto.

Gracias por vuestro ministerio sacerdotal y diaconal y vuestras oraciones. Con mi bendición para todos, permanezcamos unidos y servidores de todo el mundo en Cristo."

+ Joan-Enric Vives
Arzobispo de Urgell