El Seminario de Urgell acoge 18 personas mayores del Hospital de La Seu d'Urgell como medida de prevención

El Seminario de la Diócesis de Urgell acoge a partir del viernes 20 de marzo un total de 18 personas mayores de la Residencia asistida y de la unidad sociosanitaria de la Fundación Sant Hospital (FSH) de La Seu d'Urgell. A lo largo del viernes se hizo el traslado hacia la 3ª planta del edificio del Seminario, que ha cedido gratuitamente la Diócesis de Urgell, en una zona totalmente independiente del edificio, que permitirá que el resto de actividades se continúen desarrollando de forma ordinaria y con el confinamiento establecido actualmente: en el 1r. piso, la residencia de los sacerdotes mayores y en el 2º. piso, la residencia de los seminaristas que actualmente siguen sus clases por vía telemática.

La Diócsis de Urgell mostró desde el primer momento su disponibilidad para facilitar este espacio, dado que la Fundación Sant Hospital ha tomado esta medida con los objetivos, en primer lugar, de evacuar a los ancianos e imposibilitados que son más vulnerables del edificio del Hospital, donde hay un riesgo de contagio mucho más alto que en el resto de la ciudad. El segundo objetivo, consiste en ampliar los espacios del Sant Hospital por si fueran necesarios para atender a los posibles enfermos por coronavirus (Covid-19).

Esta actuación forma parte de la segunda fase del Plan de Contingencia que se ha programado en la FSH, que prevé llegar hasta 50 camas para agudos, para atender pacientes de coronavirus positivos y habilitar 3 camas de unidad de cuidados intensivos.

El Alcalde de La Seu d’Urgell, Ilmo. Sr. Jordi Fàbrega agradeció a la Diòcesis de Urgell y a los residentes habituales del Seminario su colaboración para la cesión de esta planta del edificio del Seminario, y agradeció también el esfuerzo de todos los profesionales sanitarios que velan por la salud de todos.

Las Clarisas de Balaguer rezan desde el Santuario del Santo Cristo

La comunidad de Hermanas Clarisas del Santo Cristo de Balaguer desde el Santuario Basílica donde se venera la Sagrada Imagen del Santo Cristo, iniciaron el 14 de marzo un tiempo de oración a Dios para que libre a todo el pueblo de la pandemia del conoravirus que nos acosa.
La Comunidad de Hermanas Clarisas se encuentran cada día a las doce del mediodía, a los pies del Santo Cristo, para elevar sus plegarias a Dios para que nos libre y ayude misericordiosamente de esta plaga.
Con esta acción han querido seguir la acción de Santa Clara en el siglo XIII recordando el momento en que reunió toda su comunidad para orar y liberar la ciudad de Asís de un asedio.
La convocatoria de la oración en el Santuario del Santo Cristo de Balaguer tiene el objetivo de sensibilizar a todos y ser un punto de encuentro de buena voluntad para todos los que quieran unirse a la oración, sin distinciones sociales y abierta a todas las creencias.

Mensaje a los fieles de Urgell

Estamos viviendo una Cuaresma única y parece que también podría ser así la Semana Santa y la Pascua, debido al coronavirus Covidien-19 y el estado de alarma declarado por las Autoridades. Estamos confinados y cansados, quizás estamos viviendo mucha incertidumbre, angustia, sufrimientos y sobre todo dolor por las víctimas y por todos los infectados, por los que tienen dificultades en su economía y por los más vulnerables, que son muchos. Y, junto a todo ello, también estamos viviendo el heroísmo de muchas personas que se han entregado con generosidad por el bien de los infectados, para que la sanidad y el país funcionen. Y seguramente que cada uno de nosotros estamos intentando amar con obras a nuestro prójimo. También la Diócesis, las parroquias y comunidades, privadas de la celebración comunitaria de la fe, estamos obligados a buscar otras maneras de vivirla, de mantener firme la esperanza, de orar con fervor y de continuar amando y sirviendo a Dios y a los hermanos. Debemos continuar pidiendo que el Señor nos libere de esta epidemia, de todos los males y de cualquier perturbación, agradeciendo y orando también por nuestras familias y por las autoridades, los médicos y personal sanitario, las fuerzas de seguridad, los dirigentes de la cosa pública y los que están pendientes de que las cosas funcionen, que los alimentos lleguen, que las personas mayores y los pequeños sean cuidados, y que la vida siga adelante.

Debemos tener mucha confianza. Dios nunca nos deja y nos hace presente en todas las circunstancias de la vida, por duras o oscuras que nos puedan parecer: "El Señor es mi Pastor ... Aunque camine por cañadas oscuras nada temo, porque tú vas conmigo; tu vara de Pastor me sosiega" (Sal 23,2.4). Él sabrá sacar bien de este mal, y quiere que luchemos contra el mal, con el bien. Pidamos que remita la epidemia y que pronto nos podamos rehacer sanitariamente y económicamente. Mientras tanto, estemos pendientes de los más vulnerables y intentando superar estos momentos de angustia y de dolor, con coraje y esperanza. Debemos vivir de la oración y de la esperanza, y ofrecerlas a todos, como un testimonio de amor. Amemos con esperanza y encontramos el apoyo en la oración.

Este es el mensaje que el Santo Padre Francisco desde el inicio de esta epidemia, nos ha recomendado: la oración confiada a la Virgen. Hagámoslo también nosotros. Cada día el Papa reza esta oración, que nosotros podemos hacer nuestra:

"Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino como un signo de salvación y esperanza.
A ti nos encomendamos, Salud de los enfermos, que al pie de la cruz fuiste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe.
Tú, Salvación del pueblo romano, sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que lo concederás para que, como en Caná de Galilea, vuelvan la alegría y la fiesta después de esta prueba.
Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y hacer lo que Jesús nos dirá, Él que tomó nuestro sufrimiento sobre sí mismo y se cargó de nuestros dolores para guiarnos a través de la cruz, a la alegría de la resurrección. Amén.
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Amén."

+ Joan-Enric Vives, Arzobispo de Urgell

Mensaje de Arzobispo y Copríncipe Mons. Joan-Enric Vives al pueblo de Andorra

Queridos Andorranos y Andorranas,

Estamos viviendo unas circunstancias muy excepcionales y dolorosas debido a la pandemia del coronavirus COVID-19 que también ha afectado a nuestro Principado de Andorra. Gracias a las Autoridades y los responsables de la sanidad vamos conociendo los síntomas de la enfermedad y la prevención y defensa ante esta epidemia, y por eso sus consejos y recomendaciones nos son muy necesarios y de obligado cumplimiento. Es normal que todos estemos preocupados y que deseamos que pasen pronto estos males.

Os animo a mantener la calma y la serenidad, a vivir este periodo de confinamiento con espíritu de cooperación y al mismo tiempo con creatividad personal y familiar, ofreciendo solidaridad y ayuda a los que nos necesiten. Entre todos venceremos el miedo y la pandemia. No nos dejemos paralizar ni angustiar por lo que tiene de inesperado y desconocido la infección de este virus. Hagamos caso de las recomendaciones que con prudencia se nos van dando.

No es sólo la preocupación por las consecuencias sanitarias de esta epidemia y la necesidad que tenemos de reducir sus efectos, sino que es normal que también nos interese mucho el futuro de nuestro País, especialmente en cuanto a su economía y por las repercusiones que todo pueda acabar teniendo en las personas y las familias más vulnerables. La dedicación y determinación que nuestras Autoridades están llevando a cabo, buscando soluciones por el bien de Andorra, y sobre todo la generosa entrega de médicos, enfermeras y personal sanitario, de educadores y cuidadores, así como de quienes mantienen activos los servicios básicos y los demás servidores públicos, que todos agradecemos tanto, nos aportan seguridad y confianza. Tenemos que unirnos como País, en torno a aquellos que lideran la respuesta a esta crisis inesperada de dimensión global. Hagamos piña y ganaremos esta batalla contra el coronavirus y sus consecuencias: "Virtus, Unita, Fortior".

Desde mi capilla, os tengo muy presentes, y cada día rezo por todo el Principado de Andorra y por toda la Diócesis de Urgell, así como para todos los afectados y enfermos del mundo, y doy gracias por tantas acciones pequeñas o grandes de servicio, de interés por los demás y de solidaridad. Estoy convencido de que de las crisis y del sufrimiento, podemos resurgir más fuertes, más solidarios y más libres. Ruego a la Virgen de Meritxell que nos proteja como siempre ha hecho a lo largo de los siglos, que nos libere de toda perturbación y nos hermane en la fraternidad de un solo Pueblo, lleno de esperanza.

+ Joan-Enric Vives

Arzobispo de Urgell y Copríncipe de Andorra