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Encuentro de fin de curso del Seminario Interdiocesano en La Seu

Los días 1, 2 y 3 de julio, en el Seminario de La Seu de Urgell ha tenido lugar el encuentro de fin de curso de todos los seminaristas del Seminario Mayor Interdiocesano de Cataluña. Hasta estos días habían estado cada uno en su Diócesis u hogar familiar, o parroquia, confinados, y estos días han sido muy importantes para reencontrarse y compartir las vivencias de los días de pandemia así como enfocar el aprovechamiento del tiempo de verano.

Les han acompañado el Rector y el Vicerrector así como el director espiritual, con el Arzobispo Joan-Enric Vives que es el obispo delegado para el Seminario Interdiocesano. Han sido tres días intensos de comunión vivida y amistad, de oración, de reflexión y fiesta, así como de excursiones y de despedida de los alumnos de quinto que ya terminan el tiempo de convivencia comunitaria en el Seminario Interdiocesano en Barcelona.

Residieron en el Seminario de La Seu de Urgell, y han tenido una tarde de compartir a fondo y largamente, destacando lo que más les había interrogado y servido del tiempo de pandemia y de la situación dura de confinamiento, con la Eucaristía presidida por el Arzobispo Joan Enric. El día 2 tuvieron un tiempo de Retiro con una predicación del Vicario episcopal de Urgell, Mn. Antoni Elvira, y por la tarde una excursión a Sant Joan de l’Erm. Una fiesta de despedida, y el último día, una excursión al lago de Engolasters de Escaldes en Andorra.

Asamblea General de Cáritas Andorrana

El día 30 de junio tuvo lugar la Asamblea General de Cáritas Andorrana que fue presidida por el Arzobispo y Copríncipe, Mons. Joan-Enric Vives, y por el Presidente-Delegado Sr. Amadeu Rocamora y donde participaron los representantes de todas las Cáritas parroquiales del Principado de Andorra. La Asamblea fue precedida por la celebración de la Eucaristía que en esta ocasión fue celebrada por el Consiliario Mn. Ramon Sàrries, Arcipreste de los Valles de Andorra.

La reunión se inició con las palabras de bienvenida del Arzobispo y del Presidente que manifestaron su agradecimiento por todo el trabajo llevado a cabo por Cáritas Andorrana en nombre de la Iglesia católica en la reciente pandemia que también ha afectado al Principado de Andorra. En este sentido se destacó cómo Cáritas Andorrana ha intentado estar siempre al lado de los más débiles en la reciente crisis sanitaria del Covidi-19 aportando ayudas específicas y acompañamiento como por ejemplo la atención a los temporeros con ropa y alimentos o la distribución de alimentos de primera necesidad.

A continuación se presentó la Memoria de actividades 2019 de Cáritas Andorrana con el resumen de actividades donde destacan diferentes programas como la atención primaria, el ropero, el banco de alimentos, el programa apoyo y el cuidado a los transeúntes. Durante el 2019 una de las principales iniciativas llevadas a cabo ha sido la inauguración de las nuevas instalaciones del ropero con el objetivo de aumentar la reutilización y el reciclaje del textil en Andorra. Se llevaron a cabo diversas campañas de sensibilización como la de Reyes para conseguir juguetes para los niños, la campaña de recogida de alimentos promovida por Morabanc Centro comercial Andorrà o la campaña solidaria de los empleados de Crèdit Andorrà con el banco de alimentos.

A continuación se presentaron y aprobaron las cuentas correspondientes al ejercicio 2019 que hacen que se hayan invertido en los diferentes programas de atención durante el año 2019 un total de 438.764,97 euros.

Finalmente, y tal como determinan los Estatutos de Cáritas Andorrana, la Asamblea acordó proponer al Arzobispo de Urgell renovar como Presidente de Cáritas Andorrana al Sr. Amadeu Rocamora Ramonet.

Confirmaciones a Escaldes-Engordany

El 30 de junio del Arzobispo de Urgell y Copríncipe de Andorra, Mons. Joan-Enric Vives administró el sacramento de la confirmación a 24 jóvenes de la parroquia de Escaldes-Engordany (Principado de Andorra), el primero de los dos grupos previstos para recibir este sacramento en esta parroquia después del confinamiento.

A su llegada a la Parroquia, el Copríncipe Episcopal fue recibido por el Consejero de Común, Hble. Sr. Valentí Closa y por el Rector de la Parroquia, Mn. Jaume Soy.

En su homilía el Arzobispo Vives subrayó cómo Jesús vence el mal y al demonio gracias a que es el Hijo de Dios y tiene la plenitud del Espíritu Santo. Un Espíritu Santo que precisamente los jóvenes confirmandos recibían ese día. Mons. Vives animó a los jóvenes a responder con generosidad al don del Espíritu Santo que recibirían en aquella jornada ya que confirmar significa que Dios afianza el don ya recibido en el bautismo y significa volver a hacer nuestro lo que ya habían recibido en su bautismo. Animó a los confirmandos a ser personas de bien, que luchan contra el mal y el pecado, como tantas personas hemos visto que lo han hecho en esta pandemia del Covidi-19, dando lo mejor de sí mismas como los sanitarios, médicos, enfermeros, personal sanitario, pero también todas las personas anónimas buenas que han dado lo mejor de sí mismas.

Al final de la Misa, donde participaron activamente los jóvenes respondiendo con unción toda la Eucaristía, el Arzobispo regaló a los jóvenes un Nuevo Testamento y les animó a leer cada día un trozo, y les felicitó por su atención y participación activa, así como quiso agradecer el trabajo de los catequistas que los han preparado gratuitamente a lo largo de los años de catequesis. Los cantos de la Eucaristía fuerpn acompañados al órgano por el Vicario Episcopal y Canónigo de la Catedral, Mn. Antoni Elvira.

Declaración final de la Asamblea de Cáritas Española

Cáritas Española al finalizar su 78ª Asamblea general en Madrid el día 26 de junio, emitió una Declaración final que ofrecemos:

La profunda crisis sanitaria, social y económica causada por el impacto del coronavirus ha estado muy presente en el desarrollo de esta Asamblea General, en la que nos ha inspirado el espíritu genuino del preámbulo de la constitución pastoral Gaudium et Spes, donde se apela a “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren”.

Hemos sido testigo de tristezas e incertidumbre, pero también nuestras Cáritas han sido expresión de los gozos y las esperanzas transmitidos mano a mano por esa gran familia de discípulos de Cristo y ciudadanos de a pie que han encontrado en su corazón “el eco de lo verdaderamente humano”. Un clamor que se manifiesta a través de la fraternidad y de esa capacidad para sacar de nosotros mismos lo mejor en tiempos recios y compartir gratis lo que gratis hemos recibido a través del Mandamiento del Amor.

Nuestra Asamblea quiere hacer un profundo reconocimiento de gratitud, por sus testimonios de vida plena y fecunda que “brillarán como centellas que se propagan en un cañaveral” (Sab 2, 23-3, 9), a todas las personas que han fallecido y a quienes han perdido a sus seres queridos

Hemos compartido en esta Asamblea los retos que esta pandemia está suponiendo para toda nuestra Confederación al abocarnos a una crisis devastadora que ha irrumpido con todo su ímpetu en nuestros proyectos. Gracias a los aprendizajes acumulados en los últimos años dentro de los procesos de formación continua y de calidad de todos nuestros niveles organizativos y territoriales, ha sido posible reorientar nuestras respuestas con la agilidad requerida para acompañar a un volumen creciente de demandas de emergencia.

Y ha sido nuestro voluntariado quien, con el apoyo inestimable de las personas contratadas, ha conjugado de manera admirable la calidez con la calidad para multiplicarse en unas acciones de acogida, escucha y respuesta cada vez mayores y más exigentes, sin menoscabo de las condiciones de prevención sanitaria y distancia social que han añadido complejidad a su trabajo. Su dedicación impagable, testimonio real de que “donde hay caridad y amor, allí está Dios”, merece nuestro reconocimiento profundo y gratitud.

El coronavirus está poniendo de manifiesto la naturaleza eminentemente voluntaria de Cáritas y la gratuidad de su misión samaritana como servicio organizado de la caridad, que, como no hemos dejado de repetir a lo largo de estos meses, “no cierra nunca”. El carácter global de esta pandemia ha situado, además, a Cáritas, por primera vez en su historia, ante la necesidad de responder de manera simultánea a los efectos de una emergencia dentro y fuera de nuestro país. El coronavirus está poniendo a prueba nuestras estrategias de cooperación fraterna y la capacidad de nuestra Confederación para visibilizar las llamadas de ayuda que muchas Cáritas del Sur nos lanzan para afrontar el impacto que la Covid-19 está teniendo en otros países y en comunidades mucho más vulnerables que las nuestras.

Estamos siendo canalizadores de una corriente social de solidaridad pocas veces experimentada antes, que nos hace crecer en responsabilidad a la hora de gestionar los recursos que nos confían donantes privados y empresas colaboradoras para remediar las condiciones de grave precariedad a las que se enfrentan millones de personas vulnerables. Agradecemos este depósito masivo de confianza, que nos obliga a reforzar aún más si cabe nuestros criterios de control austero de los recursos y el compromiso con la transparencia.

Las lecciones aprendidas de la anterior crisis nos están ayudando a orientar mejor nuestras respuestas en un doble plano. En el terreno de la acción social, el virus nos exige articular respuestas inmediatas y eficaces a las necesidades urgentes de quienes están viendo cómo sus expectativas de futuro se hunden ante el impacto devastador de esta pandemia. Y en el ámbito de la incidencia política, a liderar una acción inspirada en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia que permita la adopción de medidas legales y políticas que garanticen ahora y el futuro los derechos de las personas empobrecidas. Apostamos por que esta crisis sea una oportunidad y no, como en casos precedentes, una ocasión perdida para sentar las bases de un Estado al servicio del bien común, que incorpore de una vez por todas a los descartados como ciudadanos en plenitud de derechos y dignidad.

Apelamos desde esta Asamblea al esfuerzo y cooperación de todos, desde los poderes públicos y los agentes económicos y sociales a las organizaciones del tercer sector social, las comunidades cristianas y toda la ciudadanía. Necesitamos, para salir reforzados como sociedad, adoptar tanto en la vida pública y social como en la intimidad de nuestras vidas diarias, lo mejor de las lecciones que se desprenden de esta dolorosa etapa de confinamiento: el valor de lo público, lo comunitario y el bien común, la riqueza de redescubrir lo más cercano y la capacidad de solidaridad y apoyo que sigue latente en los espacios vecinales.

Como Confederación, en medio de esta situación tan dolorosa que estamos atravesando, acogemos la invitación de nuestros Obispos, con motivo del día de la Caridad, de ser testigos de la fe, constructores de solidaridad, promotores de fraternidad y forjadores de esperanza.

Madrid, 26 de junio de 2020.