Fiesta de Cristo Rey en Agramunt

El domingo 20 de noviembre, solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey de todo el mundo, en la Parroquia de la Virgen Asunta de Agramunt, fue fiesta grande porque dentro de la celebración eucarística del domingo, las tres religiosas que forman la comunidad de Hijas de Cristo Rey, las hermanas: Mª Ángeles Gutiérrez, Mª Carmen Vázquez y Ángeles Hernández celebraron su fiesta y renovaron su consagración. Estuvo presente una gran cantidad de fieles acompañados por la Alcaldesa de Agramunt, Ilma. Sra. Silvia Fernández.

La Eucaristía fue presidida por el Arzobispo Joan-Enric y concelebrada por el Rector de Agramunt y Arcipreste Mn. Jaume Mayoral y Mn. David Codina. Acolitaron el Hno. Joaquim Cifuentes de los Franciscanos de Creu Blanca y el joven Marc Serra, colaborador habitual de la Parroquia, que ese día cumplía sus 38 años. La Eucaristía fue solemnizada por el Coro Parroquial.

En su homilía el Arzobispo glosó el sentido profundo de la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey de todo el mundo: Jesucristo es Rey pero no como los soberanos y reyes de este mundo sino en la cruz, desde el sufrimiento y el abajamiento. La muerte de Jesús en cruz, con el trato humillante del Rey Herodes, “sobre él había un rótulo que decía: “El rey de los judíos”” nos enseña que el Mesianismo de Jesús no es el del éxito y la fuerza sino el del abajamiento y la solidaridad con toda persona que padece y sufre. Mons. Vives recordó cómo las “Hijas de Cristo Rey” celebraban en ese día su fiesta y renovaban su consagración. Hace 5 años, en 2017, llegaron al pueblo de Agramunt, y fundaron una comunidad, en el lugar donde había nacido y había sido bautizado el venerable Mossèn Josep Gras (Agramunt 1834 - Granada 1918). El Arzobispo subrayó cómo un hijo de Agramunt, había dado mucho fruto a la Iglesia Universal, y cómo la Congregación de las Hijas de Cristo Rey había nacido de algún modo en la población agramuntina porque en la pila bautismal de Agramunt se había engendrado a la fe quien un día fundaría la Congregación.

En las ofrendas ofrecieron un ejemplar de las Constituciones que las identifican como Hijas de Cristo Rey, también una vela signo de la labor pastoral de ser portadoras de la Palabra y el Mensaje de Cristo Rey, y también la ofrenda del pan y el vino como aquello que se parte y se reparte con todos los que asistieron a la festividad. Las ofrendas fueron presentadas por niños de la Catequesis y fieles vinculados al Consejo Parroquial de Agramunt.

Al final, el Coro Parroquial cantó el Himno de Cristo Rey al que se unieron las religiosas y los fieles. También como regalo de cumpleaños a Marc, al terminarse la celebración eucarística, le cantaron el “por muchos años”, que él agradeció a todos los asistentes.

Un almuerzo de hermandad del Arzobispo con las Religiosas cerró la gozosa celebración de la fiesta.