Confirmaciones en St. Julià de Lòria (Andorra)

El día 20 de mayo el Arzobispo de Urgell y Copríncipe de Andorra Mons. Joan-Enric Vives administró el sacramento de la Confirmación a 26 jóvenes y 4 adultos de la Parroquia de St. Julià de Lòria (Principado de Andorra).

A su llegada a la Parroquia el Copríncipe fue recibido por la Corporación Comunal encabezada por los Hbles. Sres. Consejeros y por el Embajador de Andorra ante la Santa Sede, Excmo. Sr. Carles Alvarez Marfany, así como por el Rector de la Parroquia, Mn. Pepe Chisvert.

La Eucaristía gozosa de Pascua fue presidida por el Arzobispo Joan-Enric y concelebrada por el Rector, Mn. Pepe Chisvert, Mn. David Codina y participó el diácono Mn. Jerrick Banzuela, que había servido muchos años en la Parroquia como seminarista y que el próximo día 24 de junio, si Dios quiere, recibirá la ordenación presbiteral en la Catedral.

En su homilía el Arzobispo Vives subrayó los principales mensajes contenidos en las lecturas proclamadas de la Palabra de Dios: en la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles (15,22-31) Mons. Vives destacó cómo la primera comunidad cristiana también tuvo fricciones y divergencias y tuvo que aprender a dejarse guiar por el Espíritu Santo, para trabajar sinodalmente y buscar la paz dentro de la comunidad, con espíritu constructivo. A los cristianos no se nos ahorran los problemas y dificultades y debemos buscar la ayuda del Espíritu Santo para discernir lo bueno en las proposiciones de los demás y buscar el bien común. En el Evangelio (Jn 15,12-17) Jesús nos da un mandamiento nuevo y distintivo: “que se amais unos a otros tal y como yo os he amado”. Hay que amar, pero hacerlo, al igual que Jesús, a semejanza suya: de forma gratuita, sin poner condicionantes al cariño y al amor, de forma desinteresada tal y como Jesús lo hizo dando su vida en la cruz por amor de todas las personas de todo el mundo y de todos los tiempos. El Arzobispo destacó cómo en los bellos mosaicos del P. Rupnik que la iglesia de St. Julià posee, así como en la cruz del lado del altar, el artista Rupnik quiso explicitar esto, representando la cruz de Jesús que mata al dragón-serpiente de la dolencia y del pecado y que, Resucitado, levanta, dándole los la mano, a Adán y Eva, y los saca de la boca del dragón mostrándoles sus marcas de la pasión.

Al final de la Misa el Arzobispo regaló a los jóvenes el Nuevo Testamento y felicitó a los adultos que se habían confirmado y que pronto iniciarían un nuevo camino matrimonial de amor pidiéndoles a todos ellos, que se involucraran en la vida de la Parroquia.