Fiesta del Corpus en la Catedral y en el Obispado

El domingo 6 de junio en todas las Parroquias del Obispado se celebró con solemnidad la fiesta tan tradicional del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, exaltación del amor a Jesús hecho Eucaristía para la salvación del mundo, y manifestación de fe popular en su presencia real. En muchas parroquias, a causa de la pandemia actual, tuvo lugar un acto eucarístico sencillo dentro del mismo templo, con el deseo de que el Señor visite con su presencia salvadora todos los rincones del pueblo y de la vida de cada día.

En la Catedral de Sta. Maria de La Seu d'Urgell, el Arzobispo Joan-Enric, acompañado del Vicario General y Rector de la Parroquia, del Secretario general, de los seminaristas y de algunos niños que este año han recibido la primera comunión, presidió la solemne Eucaristía.

En la homilía Mons. Vives glosó el gran misterio que la liturgia celebraba en aquel domingo: la presencia real del Señor Jesús bajo las especies eucarísticas del pan y del vino. Subrayó la importancia de la categoría de "sacrificio" que nuestra cultura tiene el peligro de perder, y en concreto del sacrificio de Jesús en la Cruz como expresión de la máxima donación de Él mismo por Amor al Padre y a los hombres. Un sacrificio que actualizamos y hacemos real en la celebración de la Eucaristía, fuente y cumbre de la vida cristiana, ya que se actualiza el misterio de la pasión, muerte y resurrección del Señor cada vez que la celebramos. El Amor sacrificado es el que nos permite amar toda persona humana desde su concepción hasta su muerte natural, y amar especialmente la vida de los más vulnerables y frágiles como las personas con discapacidad, los no nacidos o los ancianos y enfermos que necesitan un cuidado especial. Finalmente, el Arzobispo recordó cómo en ese día se celebraba el día de la Caridad porque la Eucaristía no puede ser real si no nos lleva al amor real y concreto con los hermanos.

Al terminar la Eucaristía tuvo lugar la procesión con el Santísimo por la Catedral, en un clima de gran respeto y devoción, mientras se cantaban cantos eucarísticos y los niños acompañaban el paso del Señor tirando flores y pétalos por el camino donde tenía que pasar.

Al final de la procesión del Arzobispo bendijo los asistentes, la ciudad y la Diócesis, todo el Pueblo de Dios, con el Santísimo Sacramento.

En otras parroquias también han tenido lugar Eucaristías y actos eucarísticos. En Sant Julià de Lòria la Eucaristía dominical del Corpus ha servido para dar la bienvenida a la nueva familia procedente de Siria que ha llegado el Principado de Andorra y que se suma a las dos que ya están instaladas en el país gracias al "protocolo de entendimiento entre el Gobierno del Principado de Andorra y la Comunidad de Sant'Egidio para la realización del Proyecto "Apertura de corredores humanitarios", en cuya concreción el Obispado de Urgell intervino como mediador entre las instituciones andorranas y la comunidad de Sant'Egidio, y que se formalizó en mayo de 2018, después de que el Consejo General del Principado aprobara por unanimidad en marzo una ley específica para permitir la entrada en el país por motivos humanitarios. En total 11 refugiados son acogidos en la actualidad en el Principado y la previsión es poder recibir hasta 20.
La Misa fue solemnizada por los Pequeños Cantores de Andorra.

En Guissona, después de la Misa Mayor, y con la participación de algunos niños y niañs que habían hecho la Primera Comunión, se hizo un breve acto eucarístico haciendo un recorrido alrededor de la plaza de la iglesia con el Sacramento expuesto. Fue acompañado por las interpretaciones del coro parroquial y de una solista al violín, la madre de uno de los niños de Comunión, que hicieron una oración ante el Santísimo, orando por toda la población de Guissona y por todas las personas que han sufrido el Covid-19 y para todos los profesionales que tanto servicio han hecho durante este año. Fue un acto sencillo, pero respetuoso y con mucho recogimiento.