Vigília Pascual

La Vigilia Pascual que se celebró la noche del 3 de abril en la Catedral de Sta. María de Urgell fue presidida por el Arzobispo de Urgell, Mons. Joan-Enric Vives y concelebrada por el Vicario General Mn. Ignasi Navarri y por los sacerdotes de la ciudad Mn. Jordi Miquel y Mn. David Codina. Acolitaron los seminaristas de la Diócesis y se hicieron presente muchos fieles.

La celebración se inició con la bendición del fuego nuevo y el encendido del cirio Pascual. La Iglesia siempre renace confiando en la Resurrección del Señor.
A continuación, iluminados por la luz de los cirios que representa la de Cristo Resucitado, se inició la celebración eucarística con la proclamación del pregón pascual para recordar la "culpa que mereció tal Redentor tan grande! Oh noche bienaventurada! Sólo tú supiste la hora en que Cristo resucitó de entre los muertos. Esta es la noche de la que está escrito: «La noche os es tan clara como el día, luz u oscuridad os son igual".

Después comenzó la Vigilia con la proclamación de las lecturas de la Palabra de Dios, con cantos y oraciones, que nos recuerda la obra realizada por Dios. Con el canto gozoso del Gloria se encendieron todas las luces de la Catedral y las velas del Altar y posteriormente el Vicario General y Rector de la Parroquia, Mn. Ignasi Navarri, tras la lectura del Apóstol, anunció al Sr. Arzobispo con solemnidad el Aleluya que resonó por toda la Catedral.

En la homilía, el Arzobispo hizo referencia al Génesis, a la liberación de los egipcios y la palabra consoladora de Isaías. Pascua nos reclama acoger con alegría el Evangelio de la Resurrección. No tener miedo, salir a ser testimonios, buscando el estilo de vivir de Galilea, con Jesús que nos precede. Y tener esperanza de que Dios no llama a los preparados sino que prepara a los llamados. Agradecimiento por ser escogidos por Jesús y dar testimonio suyo.

Terminada la homilía, tuvo lugar la bendición del agua y la renovación de las promesas del bautismo.

La Vigilia continuó con la Liturgia de la Eucaristía y acabó con el canto gozoso del Regina Coeli para proclamar con María, Reina del cielo, la Resurrección de Cristo que nos llena de alegría y de Vida.