Ordfenación del Obispo Auxiliar de Barcelona, Mons. Javier Vilanova

Mons. Javier Vilanova ha sido ordenado obispo en una ceremonia celebrada en la basílica de la Sagrada Familia el domingo día 20 de diciembre, presidida por el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, acompañado del nuncio Bernardito Auza, del arzobispo emérito, el cardenal Lluís Martínez Sistach, del arzobispo metropolitano de Tarragona Mons. Joan planellas, del arzobispo de Urgell Joan-Enric Vives, y de otros obispos catalanes.

En su primera alocución como obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Javier Vilanova se ha dirigido a la Iglesia que peregrina en Barcelona: «Vengo en nombre del Señor a ser totalmente vuestro, a desgastarme para que el amor de Cristo pueda ser conocido y querido». El nuevo obispo ha querido referirse especialmente a los jóvenes, a los ancianos y a las personas afectadas por la actual pandemia: «Vosotros jóvenes y familias sois la esperanza de la Iglesia. Vosotros las personas mayores, sois nuestro gozo y nuestro orgullo, os queremos. Enfermos y  los que estáis sufriendo duramente las consecuencias de la pandemia, estamos a vuestro lado. A todos, desde el primer momento, os llevo en el corazón y en la oración.»

Mons. Vilanova, sacerdote de Tortosa de 47 años, que ha sido dos años rector del Seminario Mayor  Interdiocesano de Cataluña, también ha tenido unas palabras para los jóvenes seminaristas: «Queridos seminaristas, de Barcelona y de las diócesis con sede en Cataluña, ruego por vosotros para que seáis santos y para que sean muchos más los compañeros de camino que ayuden al Señor a construir su Reino».

«El don del episcopado es ante todo un servicio»

Por su parte, el cardenal Juan José Omella, en su homilía ha hecho una petición al nuevo prelado: «acoge con alegría el don que el Señor te hace llamándote a la plenitud del sacerdocio y a ser imagen del Buen Pastor en medio de la comunidad cristiana» y ha añadido: «Y no olvides, Javier, que el don del episcopado no es alcanzar un honor, es ante todo un servicio y el servicio no es dominación sino ponerse a los pies de Dios y de los hermanos para ayudarles en todo, con todo y por todo».

La ceremonia ha contado con la presencia de autoridades civiles de Barcelona y de Tortosa, así como de los familiares del nuevo obispo y de fieles con entradas numeradas. Se han cumplido todas las normas sanitarias vigentes, con solo 379 asistentes (de las más de 3.000 localidades que ofrece este espacio) y, para garantizar en ella el seguimiento, se ha dispuesto un amplio dispositivo multimedia. El acto se ha podido seguir, simultáneamente, por Ràdio Estel, Radio María y por streaming en la web del Arzobispado y de la propia Sagrada Familia.

Biografía del nuevo Obispo

Nacido en La Fatarella (Tarragona), el 23 de septiembre de 1973, fue ordenado sacerdote para la diócesis de Tortosa el 22 de noviembre de 1998. Ha sido vicario parroquial de las parroquias de la Virgen del Rosario de Tortosa (1998 -1999) y de San Miguel Arcángel de Alcanar (1999-2003). Rector de las parroquias de la Asunción del Forcall, Castellfort y Portell, San Pedro Apóstol de Cinctorres, Virgen de las Nieves de la Mata, San Bartolomé de Todolella y de la Virgen del Pópulo de Olocau del Rey (2003-2007). Además, ha sido también rector de las parroquias de Alfara de Carles (2014-2019), del Sagrado Corazón de Jesús del Raval de Cristo (2016-2019) y de San Lorenzo de El Pinell de Brai (2019).

Delegado para la Catequesis (2014-2016) y para la Pastoral Vocacional (2003); miembro del Colegio de Consultores (2007) y del Consejo Presbiteral (2007); rector del Seminario de Tortosa (2007) y director espiritual del Seminario Interdiocesano de Cataluña (2016 hasta 2018).

Hasta ahora ejercía el oficio canónico de rector del Seminario Interdiocesano de Cataluña (2018). Es misionero de la Misericordia y confesor ordinario de la Comunidad de Agustinas de San Mateo.

Finalmente, el nuevo obispo ha elegido como escudo la corona de la Virgen de la Misericordia, patrona de La Fatarella; así como también la Cruz de La Merced y los nueve estigmas del Padre Pío de Pietrelcina. También destaca el emblema eucarístico con la cepa de uva.