Fiesta de San Gil en Nuria

El Santuario-Basílica de la Virgen de Nuria celebró el día 1 de septiembre los 50 años de la Coronación canónica de la Virgen. Lo hizo coincidiendo con la tradicional fiesta de San Gil, con una solemne celebración eucarística presidida por el Arzobispo de Urgell, Mons. Joan-Enric Vives, la procesión de la imagen de la Virgen hasta la ermita de San Gil, y la presentación de un documental y un libro sobre la Virgen "El secuestro de Nuria", en referencia a los hechos que sucedió unos días antes de la coronación en el mes de julio de hace 50 años.

En la ermita de San Gil, a la que peregrinaron fieles y autoridades, encabezadas por el Consejero de Territorio y Sostenibilidad, Hble. Sr. Josep Rull, el presidente de FFCC. Sr. Enric Ticó, la alcaldesa de Queralbs Ilma. Sra. Immaculada Constans, y otras autoridades, Mons. Vives indicó que la Virgen de Nuria debía ser la Virgen de la paz y la concordia, haciendo referencia a lo que habían vivido Ripoll, Barcelona, ​​Cambrils en las semanas anteriores, pidiendo a la Virgen la paz de espíritu que lleva al perdón y al respeto, necesarios para articular la vida comunitaria del futuro.

De este mismo perdón habló en su homilía durante el acto central del día, la Misa Solemne en el Santuario, lleno hasta los topes. En la misa -que fue concelebrada por los Vicarios Generales de Sant Feliu, Mn. Josep M. Domingo y Episcopal Mn. Pere Milán, por los Rectores del Santuario, Mn. Perera y Mn. Cebrián, el Secretario General Mn. David Codina y otros sacerdotes que estaban en Nuria en pelegrinaje- asistieron a los primeros bancos los pastores, una figura del panorama del valle íntimamente vinculada con el abad San Gil y el pasto del ganado en verano en las montañas de Nuria; las autoridades ya mencionadas y también otros presentes: el Secretario de Infraestructuras y Movilidad, el Presidente del Consejo Comarcal del Ripollès y el Presidente del Círculo de Infraestructuras, entre otros; y fieles.

Mons. Vives recordó en su homilía que podemos llenar de amor incluso las cruces, a la vida, porque no hay ninguna cruz que sea insuperable. Habló de la imagen de la Virgen, señalando que la imagen que realizó el abad San Gil, nos la devolvió hace 50 años coronada; "Y lo estamos celebrando", "tenemos la Virgen con nosotros, María coronada significa que la Iglesia la valora como reina, salvadora, esposa y madre del rey, la más antigua y probablemente más popular de estas advocaciones es la Salve Regina y así la cantamos". Añadió: "pongámosle hoy algunas peticiones, la más grande, la de la paz. Que sea para nosotros Reina y portadora de la paz. Estamos muy golpeados, porque hace sólo quince días que la muerte se extendía por las calles y las plazas de Barcelona y Cambrils. Pero Barcelona debe ser ciudad de primavera y de esperanza. Lo pido para todos: tenemos que aprender a perdonar y nos debemos rehacer". Mons. Vives abogó por una paz activa, vigilante, democráticamente realizada, y abogó también por los de más cerca, Ripoll. "También pongo a los pies de María el país, es innegable, estamos convocados a un referéndum que quizás se hará o no se hará si atendemos a lo que nos dicen. Los cristianos son libres de tomar la decisión que les parezca más oportuna y justa, y la Iglesia lo que debe pedir es que Cataluña como país y nación sea siempre bien reconocida, sea en las circunstancias que sea", y citó el último documento de los obispos de Cataluña sobre esta cuestión publicado a finales de la primavera pasada.

Mons. Vives terminó pidiendo a la Virgen por el curso que comienza, ayudando el trabajo eclesial, en la diócesis, en la preparación del Sínodo de los jóvenes. Y rezó por una "Iglesia viva, joven, llena de esperanza, portadora de paz, unidad y comunión".