Rendir cuentas

Cada año la Iglesia rinde cuentas informando del dinero recibido de los contribuyentes españoles que libremente, a través de su declaración de la Renta, destinan a las necesidades de la Iglesia Católica, y explica cómo se han utilizado estos recursos para sus fines propios que son evangelizar, vivir la fe y darse a los demás. Al presentar la Memoria de actividades de la Iglesia para el 2018, se ha hecho notar que los contribuyentes españoles han querido destinar 285 millones de euros de la asignación tributaria a la Iglesia, marcando la X en sus declaraciones. Significa que un 6,37% más de españoles han marcado la X del IRPF para la Iglesia, y representa 27.000 nuevos declarantes y 686.000 € más de lo previsto. Es de agradecer que más de 8,5 millones de contribuyentes destinen libremente en la Iglesia el 0,7% de sus impuestos, y el 65,5% de los que marcan la casilla de la Iglesia marcan también la casilla de otros fines de interés social. Son un 32% del total de declaraciones las que marcan la casilla y, de media, cada asignando aporta 35 € (unos 3 € al mes) a la Iglesia Católica. Sólo podemos decir: ¡Gracias a todos! ¡Continuad ayudándonos con este gesto!

Ha sido importante que a través de la Vicesecretaría de Asuntos Económicos, la Conferencia Episcopal Española (CEE) haya especificado las 14 áreas en las que se reparten todo ese dinero. Así hay que saber que de este importe, el porcentaje mayoritario (81%) se destina a las necesidades de las Diócesis que, aunque todas se sostienen con una economía propia y dependen de la Santa Sede, anualmente necesitan una cantidad de dinero del IRPF de los contribuyentes para su adecuado sostenimiento. Se entregan a las diócesis con unos criterios basados ​​en la solidaridad, la comunión de bienes y las necesidades de cada Iglesia local. Y al mismo tiempo estos recursos vienen a representar cerca de un 25% de los recursos totales de las diócesis, siendo la aportación voluntaria de los fieles la partida más importante: donativos, colectas, aportaciones diversas y generosidad directa, en una palabra. Las Diócesis pequeñas o medianas, como nuestra de Urgell, tenemos gran dependencia de la asignación tributaria, y siempre se van haciendo esfuerzos por abrir nuevas vías de financiación y de actividad económica, tal como nos asesoran los fieles y amigos expertos que, a través del Consejo diocesano de Economía, y de los Consejos Parroquiales, buscan la eficiencia, la sostenibilidad y la transparencia de la vida económica eclesial diocesana y parroquial. También a los laicos que colaboran desinteresadamente debemos agradecerles su ayuda y asesoría.

También la CEE informó que se utilizan algunos fondos, se dijo unos cinco millones, para comunicación y planes de transparencia, sea en comunicación, radio o televisión, campañas publicitarias o difusión de la vida eclesial. Muchos dicen que la Iglesia no comunica bien las muchas iniciativas que lleva a cabo en el campo evangelizador y social. No se conoce lo suficiente lo que hacemos y tenemos todavía un déficit de transparencia. Serán necesarias las campañas de comunicación.

En estos momentos en que nos han tocado también en las parroquias y las Diócesis las consecuencias sociales y económicas del confinamiento y de la pandemia, cuando tenemos que incrementar la solidaridad con los que sufren, también debemos ser conscientes de que habrá que realizar ayudas directas a nuestra Iglesia. Por eso es una buena iniciativa la campaña del Portal www.donoamiiglesia.es. Os pido 3 gestos: ¡marcad la X en vuestras declaraciones, ayudad a los Parroquias y a la solidaridad de Cáritas!