Consagrémonos al Sagrado Corazón de Jesús (y 2)

Para continuar con mis reflexiones sobre el valor de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, os resumo lo que un sacerdote amigo José M. Alsina escribe sobre sus 10 razones por las que el Corazón de Cristo llama hoy más que nunca al corazón de los jóvenes, y yo lo aplico a la fe y al amor de todos.

1.- Decir “Corazón de Jesús” es ir al centro del mensaje cristiano. Atraeremos al seguimiento de Jesús cuando en nuestro anuncio vayamos al centro de la fe: Jesucristo y el amor que nos tiene a toda la humanidad.

2.- El “Corazón de Jesús es el símbolo por excelencia de la Misericordia divina”, dice el Papa Francisco. Jóvenes y adultos hoy en día entramos en contacto con la realidad a través de símbolos e imágenes, más que con ideas. Si presentamos a Jesús desde su Corazón mostraremos visualmente lo que es Dios: Amor y Misericordia.

3.- Todos nos sentimos a gusto con quien nos escucha y comprende. La llaga del Corazón de Jesús significa todo lo que nos hace sufrir. Si nos ponemos delante de este Corazón llagado, nos sabremos comprendidos y escuchados por Alguien que conoce nuestros sufrimientos y los acoge con interés y cariño.

4.- La imagen del Corazón de Jesús tiene unas llamas, que son signo de un amor que no se consume. Todos buscamos amistades que no fallen. El Amor de Jesús siempre estará ahí, esperándonos, y nos abre las puertas a la esperanza.

5.- La cruz puede parecer un signo poco atrayente. Cuando descubrimos que es signo de amor, que se da totalmente, hasta entregarse por el amigo, entonces atrae. Y acaba gustando llevarla colgada en una cadena. El Corazón de Jesús ama desde la Cruz que significa ese amor que da la vida.

6.- Si se nos exige, lo damos todo, cuando lo que se exige vale la pena. El Corazón de Jesús es signo de un amor que exige el dejarse amar al que lo mira. El que se sabe interpelado por un amor que pide amor, comienza a cambiar su vida. Ese amor es el del Corazón de Jesús.

7.- Valorar a las personas por lo que tienen física, material o intelectualmente, a la larga no “llena” y cuando fallan, se origina tristeza y depresión. El Corazón de Jesús se presenta como un grito a nuestro corazón: “¡Tú vales lo que eres, porque eres amado!”. Cuando esto se descubre, uno se abre a la esperanza.

8.- Cuando nos detenemos ante el Corazón de Jesús, ante su mirada de amor, sabemos que podremos esperar contra toda esperanza. Quien se sabe amado no tiene miedo al futuro y lo enfrenta todo con ilusión y entrega. Sabe volver a empezar.

9.- Podría parecer que referirse al Corazón de Jesús lleva a una espiritualidad intimista y desentendida de los problemas de los demás. Quien descubre el significado del Corazón de Jesús aprende a ver en los demás, especialmente en los más pobres y necesitados, la imagen de ese Corazón que pide amor y que lo da sin medida cuando es amado.

10.- El Corazón de Jesús nos habla de vida, porque sólo un Corazón que está vivo puede interpelar a quien se para ante Él para contemplarlo. Si nos dejamos seducir por el Amor del Corazón de Jesús estaremos llenos de vida y sabremos transmitirla a los demás, entregándola.

¡Amemos, pues, sin miedo ni regateos, desde el Corazón de Jesús, y recemos con sencillez: “¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío!”.