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Iniciamos un nuevo Año litúrgico

Comienza el Adviento que nos prepara para la Navidad, y con él un nuevo Año litúrgico, durante el cual la celebración de los misterios de la fe y la adoración amorosa del Dios Trinidad ritmarán los días y las semanas, teniendo por centro y fuente la Pascua.

Se ha cerrado la Puerta santa de la misericordia en los templos jubilares de las Diócesis y en las Basílicas Papales de Roma. Dejamos atrás un año intenso dedicado a buscar el rostro del Padre misericordioso, un año dedicado a vivir la alegría del perdón y de la conversión, para ser misericordiosos con obras corporales y espirituales de misericordia. Ahora, la Puerta Santa está cerrada, pero la Puerta del Corazón de Jesucristo estará siempre abierta de par en par para que llegue a todos el fruto de su sacrificio redentor. El Año Santo debe encontrar iniciativas nuevas de continuidad que lleven el Pueblo de Dios a vivir de la misericordia del Padre, a alimentarse del Evangelio y la Eucaristía, que son la Palabra y el Pan de la vida, para poder construir un mundo más justo y fraterno. Habrá que tenerlo presente en la vivencia del nuevo año litúrgico que ahora Dios nos concede, por su gran misericordia, ya que "siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz "(MV 2).

En el inicio de este año litúrgico, los Obispos de Cataluña hemos propuesto a todo el Pueblo de Dios el valor esencial de la Sagrada Escritura como elemento constitutivo de la Iglesia, y por eso hemos aprobado que, este primer domingo de Adviento sea ​​el domingo de la Palabra. Cuando iniciamos la lectura de un nuevo ciclo del Leccionario, éste es llevado y entronizado con la veneración debida y toda la asamblea podrá entender y disfrutar de la Palabra de Vida abundante que el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, por el Espíritu Santo, hace llegar a todos los que participan de la sagrada liturgia, "fuente y cumbre de toda la vida cristiana" (LG 11). Veneremos la Palabra de Dios, leámosla mucho más, oremos a partir de sus textos, mejoremos su comprensión, y que sea nuestra fuerza y ​​nuestra compañía en todas las situaciones de la vida. Conviene promover una escucha religiosa de la Palabra de Dios (DV 1), y es bueno ser apasionados por conocer las Escrituras santas, especialmente los Evangelios y los Salmos.

Ahora que tenemos editada la nueva versión de la Liturgia de las Horas en lengua catalana en este inicio del nuevo año litúrgico, podemos volver a promover su difusión y estima. Es la fuente más grande de la oración del Pueblo de Dios ya que es la oración oficial de la Iglesia, el Oficio divino. Esta oración es obra de Cristo y también de la Iglesia que, sin cesar, alaba al Señor e intercede por la salvación de todo el mundo. Es una oración que nos ayuda a "rumiar" la obra salvadora de nuestro Dios, fruto de su gran misericordia. Los Obispos de Cataluña deseamos que sea la fuente de la espiritualidad de todos los miembros del Pueblo de Dios, ya que "el Oficio divino, como oración pública de la Iglesia, es, además, fuente de piedad y alimento de la oración personal” (SC 90).

Que cada día de este nuevo año litúrgico se convierta en un cántico nuevo por la alabanza de Dios y la celebración de los sacramentos de la Iglesia, con los que el Señor Resucitado llena de bienes a su Esposa amada, la alimenta, la protege y la renueva en su inmortal belleza.