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Nueva imagen y nuevo camarín para Ntra. Sra. de Meritxell

El pasado día 8, fiesta de la Virgen de Meritxell y Fiesta Nacional de Andorra, en la Basílica-Santuario enclavada en el corazón de Andorra y en el término parroquial de Canillo, celebramos con mucha alegría y devoción la bendición de una nueva imagen de la Virgen y de un nuevo Camarín para cobijarla y mostrarla al amor y veneración de sus hijos andorranos y de todos los peregrinos devotos. Fue el Arzobispo Paul Richard Gallagher, Secretario de la Santa Sede para las relaciones con los Estados, quien presidió la celebración, que conmemoraba también los 40 años del nuevo edificio del Santuario. Tras el desgraciado incendio de 1972, el arquitecto Ricard Bofill lo construyó de forma simbólica e innovadora a petición del Consell general y de las Autoridades del País, y lo dedicó mi predecesor, el Arzobispo y Copríncipe Mons. Joan Martí Alanis, en presencia de la esposa del Copríncipe francés, Mme. Giscard d'Estaing, así como de las Autoridades y de una gran multitud de andorranos devotos. El Santuario renacía de las cenizas y sabía renovarse creativamente hacia el futuro.

María eligió este lugar de nuestro Pirineo para establecerse, cuando la imagen fue descubierta bajo el rosal silvestre florecido en pleno enero, y siempre volvía cuando querían alejarla. Elegía permanecer entre nosotros. Este año, para conmemorarlo, los Andorranos le acabamos de ofrecer un significativo y luminoso Camarín -ya que "Meritxell" se refiere a la luz potente del mediodía-, obra del arquitecto andorrano Antoni Pol y Solé, que acoge la imagen de la Patrona de los Andorranos, reproducción exacta con técnicas 3D de la bella talla románica del siglo XII. Ella es la Sedes sapientiae, Reina y Madre de Cristo, coronada y con zuecos de labradora, que nos mira con ojos grandes y bondadosos, ojos muy penetrantes, y que nos ofrece su mano derecha, desproporcionadamente grande, pues quiere tenerla siempre bien tendida hacia todos sus hijos e hijas. Y nos da a su Hijo, rey niño, sin corona y descalzo, que blanda el Evangelio como tesoro y nos ofrece también su mano derecha protectora. ¡Acojamos a María y a su Hijo, y encontraremos fuerzas y vida!

En el Año jubilar de la Misericordia es oportuno pedirle a la "Reina y Madre de Misericordia", que la luz firme y penetrante del sol del mediodía, que es Cristo, y que la Madre del Cielo refleja, nos ilumine el camino del perdón, del servicio y de la reconciliación. Que la Virgen sea también para nosotros puerta hacia la fe robustecida y la caridad ardiente. En Meritxell debemos aprender de nuevo a ser humildes y acogedores, a buscar la unión, a ser limpios de corazón y amantes de la justicia, y darnos a todos los que nos necesiten, especialmente los más necesitados. María nos anima a "ser misericordiosos como el Padre" (Lc 6,36). Necesitamos abrazarnos de nuevo como hermanos, perdonarnos y superar las divergencias y rencores, para aprender a construir el futuro con unidad y fortaleza. El Pueblo Andorrano, bajo la protección de la Virgen de Meritxell, irá adelante y encontraremos la manera de superar las dificultades y de hacer grande y justo nuestro querido país.

La presencia del Arzobispo Paul R. Gallagher para bendecir la reproducción fidedigna de la sagrada Imagen de la Virgen románica, y para bendecir el camarín que Andorra dedica a la Reina del cielo fue ocasión oportuna para hacer llegar, por medio de él, al Papa Francisco, nuestros sentimientos de comunión filial y de compromiso obediente a su programa de fidelidad al Evangelio de la alegría.