Los mártires son luz, ejemplo y ayuda

Acabamos de cerrar de forma solemne, este pasado viernes día 15, con el Postulador diocesano de la Causa, toda la investigación necesaria con la documentación adecuada sobre los sacerdotes mártires de Urgell, durante la persecución religiosa de 1936 a 1939, con el fin de enviarla a la Santa Sede, a la Congregación para las Causas de los Santos, para que dictamine si realmente hubo verdadero martirio en la muerte de estos hermanos nuestros, y si el Papa ve oportuna su beatificación. Con mucha alegría y emoción, en la Capilla del Seminario, en el mismo lugar donde muchos de ellos recibieron la ordenación sacerdotal, acabamos de vivir un momento histórico para nuestra Diócesis. Cerramos un proceso de investigación rigurosa y lo enviamos al Santo Padre para que sea él, con su autoridad apostólica, quien nos diga si podemos rendirles culto y tenerlos por intercesores nuestros.

El 29 de octubre de 2005, en el inicio del pontificado de Benedicto XVI, ya fue beatificado un primer grupo de sacerdotes de nuestra Diócesis: los beatos Mn. Josep Tàpies y 6 compañeros, sacerdotes, de La Pobla de Segur, cuyas reliquias santas reposan en una Capilla de la Catedral de Sta. María de La Seu d'Urgell. Ellos, y el nuevo grupo de 76 sacerdotes y un laico que contiene la causa que ahora cerramos, son los testigos luminosos de fe y de amor, que nos tienen que ayudar a nosotros en nuestro camino de seguimiento de Cristo. Son un grupo de sacerdotes diocesanos, y un laico, pastores de parroquia, que dieron la vida por Cristo y por amor a los hermanos, regalando el perdón a sus verdugos, viviendo aquellos momentos trágicos con sentimientos de unión con la Pasión del Señor, para encaminarse a la muerte con decisión y humildad. Inmolaron su vida por fidelidad a su ministerio sacerdotal. Perdonaron a sus perseguidores y siempre invocaron la paz de Cristo Rey sobre los demás, hasta para quienes los mataban. Como dijo el Papa Benedicto XVI el día de su beatificación: "Que ellos intercedan por la diócesis de Urgell y las otras diócesis españolas, por las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por el crecimiento de todos los fieles en las virtudes cristianas".

Los mártires son aquellos que han llevado la vivencia del Misterio de la Pascua de Jesucristo hasta sus últimas consecuencias. Han acompañado al Cordero de Dios en su Cruz y ahora viven para siempre con Él. A nosotros nos ayudan y estimulan con su ejemplo de fidelidad y de coherencia, nos acompañan en los caminos de dolor y de persecución, al tiempo que interceden para que también nosotros sigamos a Cristo con radicalidad, sin medias-tintas y con un amor indefectible. Nos estimulan al perdón y la comprensión de los tiempos difíciles de guerra y de violencia que les tocaron vivir. Y son signos de paz y de reconciliación, también en nuestros tiempos actuales, para que nunca más haya odio ni guerra ni espíritu de venganzas entre hermanos, para que la libertad religiosa resplandezca como una de las libertades más fundamentales a cultivar. Y que en todo lugar sepamos mantener el espíritu de paz, de concordia y de reconciliación. Estos mártires de Urgell, como todos los grandes mártires de la historia, no habían cometido ningún delito, ni habían sido inculpados en ningún proceso judicial, tampoco habían segregado odio a su alrededor, sino todo lo contrario, fueron testigos del amor más grande, de la entrega sin límites, de una generosa caridad al servicio de Dios y de los hermanos más débiles y necesitados. Dejemos que nos animen a ser santos en nuestras propias vocaciones y responsabilidades, y nos lleven a amar más y a desear imitarlos.