Liderazgo ético y ejemplaridad pública

El pasado día 9 se presentó el libro que recoge las 3 ponencias de la Cátedra de Pensamiento Cristiano de la Diócesis de Urgell 2015, sobre "Liderazgo ético y ejemplaridad pública", con el Raonador del Ciutadà de Andorra Sr. José Rodríguez, y el profesor Dr. Francesc Torralba, director de la Cátedra. El tema desarrollado nos hace ver que todo proyecto colectivo requiere de un liderazgo. Sin una guía eficiente y responsable no es posible transformar cualitativamente las sociedades. Todos los ciudadanos estamos llamados a mejorarlas, crear entornos pacíficos y generar instituciones justas, pero esto no es posible sin un liderazgo consciente de las dificultades del presente, pero, a la vez, espoleado hacia el futuro. La complejidad del mundo presente y el estallido de muchas causas de corrupción requieren liderazgos ejemplares y con autoridad que tengan capacidad de entusiasmar y de sumar complicidades en la gran tarea de construir un mundo mejor, más justo y transparente. La crisis de credibilidad que sufren algunas instituciones no es una casualidad, ni un hecho aislado. Son síntomas de que hay que profundizar más en la ética pública y en la necesidad de una ejemplaridad en la vida social. El liderazgo ético es un liderazgo que se inspira en principios y que se articula a través de virtudes.

Los cristianos estamos llamados a comprometernos en la construcción de una sociedad mejor, a dejar atrás y salir de la propia burbuja para construir instituciones justas y libres. El Papa Francisco, en su exhortación apostólica, "La alegría del Evangelio" (Evangelii Gaudium), nos exhorta a salir de nosotros mismos, a ser actores en la sociedad y a aportar lo mejor de cada uno para edificar un mundo justo y fraterno. Esta llamada a salir de uno mismo es una llamada a servir, a ponerse al servicio de los demás y de las instituciones para hacer posible la presencia del Reino de Dios en el mundo.

Inspirados en los principios básicos de la Doctrina Social de la Iglesia, que se derivan de la palabra evangélica y de la praxis de la comunidad cristiana, los creyentes en Jesús podemos ofrecer a la sociedad un modelo de liderazgo que quiere ser justo, fraterno y solidario, un modelo inspirado en la persona de Jesús y en la relación que estableció con sus discípulos y con los coetáneos de su tiempo. El liderazgo requiere autoridad moral, un ejercicio limpio de la coherencia y una gran capacidad de humildad y de sacrificio personal. La negación de uno mismo es consustancial al ser cristiano, es la condición para hacerse uno con todos, para captar los signos de los tiempos y poder ser sal y luz en el mundo.

La búsqueda del bien común es el elemento principal del liderazgo ético. Esta investigación conlleva, a menudo, sacrificios personales y renuncias, pero el bien común no es la suma de los bienes individuales, ni la resultante de los intereses contrapuestos, sino el bien del conjunto de la sociedad, aquellos valores que debe haber en ella para que se dé un crecimiento integral. Un liderazgo ético hace crecer a las personas y las instituciones, construye puentes entre grupos enfrentados y hace posible la concordia en el tejido social. Y en este compromiso por el bien común, los cristianos no caminamos a tientas ya que somos seguidores de Jesús. Tenemos una persona ejemplar a quien imitar, un referente que nos empuja a dar lo mejor de nosotros mismos cada día y en cada una de nuestras actividades.