El Corazón de Jesús máxima expresión humana del amor divino

El próximo viernes día 3 celebramos la solemnidad litúrgica del Sagrado Corazón de Jesús, que dentro del Año santo de la misericordia debe tener todavía una mayor trascendencia. Y todo el mes de junio está consagrado en la piedad popular a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Será bueno mantenernos atentos en vivir la confianza en la misericordia del Señor: "¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío!". El "Corazón de Jesús" es la sede de la Misericordia del Padre que ha abierto los tesoros infinitos de su Amor y de su indulgencia al hombre. Y por eso es necesaria una actitud de conversión y de reparación, de crecer en el amor. El Papa Francisco ha querido que pusiéramos, en el Corazón de Jesús, a todos los sacerdotes con ocasión de los 160 años de la institución de esta fiesta litúrgica, en 1856, por el Papa Pío IX.

Fue Santa Margarita Mª Alacoque (1647-1690) una humilde monja de la Visitación del monasterio de Paray-le-Monial (Francia), la que recibió del mismo Jesucristo la revelación de los deseos que llenaban su Corazón, y le confió el darlos a conocer a todo el mundo. Fueron revelaciones y apariciones del Señor, para hacerle disfrutar de su amor por ella y por todos, y para hacerle entender cómo le dolía el pecado y que se alejasen de Él. Dios reaccionaba así ante unos tiempos en que reinaba el jansenismo, teoría espiritual rigorista, que veía el pecado por todas partes. Muchas pruebas y enfermedades la prepararon para que se convirtiera en mensajera del Amor redentor de Cristo, y para que enseñara que podemos vivir la devoción y el amor por Jesús, con las obras de misericordia. También enseñó la "hora santa" de adoración al Santísimo Sacramento, que contiene toda la vida y la obra de Cristo.

El Papa Francisco es un enamorado del Sagrado Corazón de Jesús. Él ha dicho que "la piedad popular valoriza mucho los símbolos, y el Corazón de Jesús es el símbolo por excelencia de la misericordia de Dios. No es un símbolo imaginario, es un símbolo real, que representa el centro, la fuente de la que ha brotado la salvación para toda la humanidad". Entre las diversas referencias de los textos evangélicos al Corazón de Jesús, el Papa subraya el relato de la muerte de Cristo, según san Juan (Jn 19,34; 1Jn 5,7-8): Muerto Jesús, un soldado le atravesó el costado con la lanza, y enseguida brotaron sangre y agua. Juan reconoció en aquel signo, aparentemente casual, el cumplimiento de las profecías: del Corazón de Jesús, Cordero inmolado sobre la Cruz, brotan el perdón y la vida. Él es la fuente de la misericordia divina por los pecadores, siempre podemos confiar y acudir a Él.

En este próximo día de la fiesta, el 3 de junio, promovamos momentos de oración o de adoración eucarística por todas las necesidades de la Iglesia y del mundo, pero especialmente roguemos por los sacerdotes, primeros dispensadores de la Misericordia divina. La misericordia de Jesús no es sólo un sentimiento: es una fuerza que da vida, ¡que resucita a la persona! El Evangelio habla de la compasión de Cristo por la viuda de Naín, que estaba a punto de enterrar a su único hijo cuando pasó Jesús (Lc 7,11-17). Esta "compasión" es el amor de Dios por los pecadores, es la misericordia, es decir la actitud de Dios en contacto con la miseria humana, con nuestra indigencia, nuestro sufrimiento, nuestra angustia. La misericordia de Dios da vida al hombre, lo resucita de la muerte. Él nos mira siempre con misericordia, y espera nuestro retorno. ¡No tengamos miedo de acercarnos a Él! ¡Tiene un corazón misericordioso! "¡Dios es pura misericordia!" proclama el Papa Francisco.