Año de la Fe: 20 años del Catecismo (3)

Hace ya unas semanas que hemos iniciado el Año de la Fe, y este domingo el Papa Benedicto XVI clausura la XIIIª Asamblea general del Sínodo de Obispos, una expresión muy significativa de la colegialidad episcopal, que en Roma ha reflexionado sobre "La Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana".

Este Año de la Fe tiene que ayudarnos a profundizar en nuestra adhesión a la fe católica, a amar más nuestro bautismo y el don del Espíritu Santo que lo sella, para testimoniar con nuevo ardor nuestra fe. El Papa Benedicto XVI quiere que "suscite en todo creyente la aspiración a confesar la fe con plenitud y renovada convicción, con confianza y esperanza... para redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y orada, y para reflexionar sobre el mismo acto de fe con el que se cree... ya que existe una unidad profunda entre el acto con el que se cree y los contenidos a los que damos nuestro asentimiento" (Porta Fidei, 5 y 10).

Es un tiempo para conmemorar los 50 años del inicio del Concilio Ecuménico Vaticano II (1962-1965), mirando hacia adelante para responder a los nuevos desafíos que encuentra hoy la Iglesia, y al mismo tiempo también debe ser un tiempo para agradecer y conocer mejor el Catecismo de la Iglesia Católica (1992), cuando se cumplen los 20 años de su promulgación por el beato Juan Pablo II, "con la intención de guiar a todos los fieles hacia la fuerza y la belleza de la fe" (PF 4 ).

Después del Concilio Vaticano II, se necesitaba saber con mejor claridad qué enseña la Iglesia, para no perderse en un relativismo de doctrinas e interpretaciones subjetivas o interesadas. El Catecismo, que es el Catecismo del Concilio, es la formulación esencial y completa del contenido de la fe para los hombres y mujeres de nuestro tiempo, que ayuda a saber qué cree la Iglesia Católica. Debemos poder expresar qué creemos, cómo celebramos los misterios cristianos, de qué manera tenemos la vida en Cristo y de qué manera debemos orar. Y estas son las cuatro grandes partes del Catecismo: la profesión de la fe, la celebración del misterio cristiano, la vida en Cristo, y la oración cristiana.

El Catecismo es "como un milagro", en expresión de Benedicto XVI (Introducción al YouCat), es un gran libro, un signo de unidad en la diversidad, que necesita "traducciones" a los diversos mundos culturales, y en concreto al lenguaje de los jóvenes, así como abreviaciones para hacerlo más asequible. Y es así que también tenemos el "Compendio" del Catecismo, el libro sobre "Lo esencial para la vida del cristiano", y además, el "YouCat" para jóvenes y no tan jóvenes, en una buena versión compendiada, más redaccional y sugerente. Es por ello que estamos invitados, en este Año de la fe, a estudiar el Catecismo con pasión y perseverancia, a sacrificar lo que sea necesario por él, y aprender a dialogar sobre nuestra fe entre nosotros mismos, los católicos. Nos puede ayudar, también, el documento de los Obispos de Cataluña "Creer en el Evangelio y anunciarlo con nuevo ardor", del año 2007. Que todo ayude a la renovación de la fe en el Pueblo de Dios y a un nuevo impulso en su transmisión a las generaciones más jóvenes.