Porque Tú lo dices, volveremos a salir a sembrar

Las escuelas ya empiezan su trabajo, las instituciones retoman actividades y también las parroquias iniciamos el nuevo curso 2011-12, tras un breve paréntesis del verano, aunque entre nosotros también sea pastoralmente activo. Debemos empezar las actividades apostólicas con ánimo renovado, sin miedos, con una gran confianza en que el "Reino de Dios ya está entre nosotros", y que "se abre paso con fuerza"...

¿Qué necesitan los que vuelven a salir a sembrar por fidelidad al Señor?:

• volver a salir, y salir de nosotros mismos, siempre hacia fuera, hacia la misión universal tan imprescindible, hacia los que aún no conocen a Cristo, y hacia quienes lo conocen, pero están decaídos en la fe y no la valoran suficientemente... Salir con el corazón y los brazos abiertos hacia el mundo que Dios tanto ama, sin quejarse de todos los males que se dan hoy.

con alegría, superando el miedo y los desánimos, el temor al fracaso, los miramientos por el qué dirán o pensarán los demás... Quizás llevamos lágrimas en los ojos, como dice el salmista, pero volveremos cantando llevando a hombros las gavillas de la cosecha. Cristo nos lo dice continuamente: "No tengáis miedo!".

ser sembradores, salir a sembrar. Una tarea llena de esperanza. Se siembra con la esperanza de cosechar. Y nosotros somos trabajadores de la viña del Señor que salimos a sembrar, debe ser nuestro "oficio", sembrar siempre la bondad, y contrarrestar el mal con el bien.

creer en la potencialidad de la semilla, ya que sembramos una semilla que es el mismo Cristo, su Palabra y su Amor. La semilla es muy buena, a pesar de que fructifique de diversas maneras. Tenemos que estar confiadamente convencidos de que Cristo realizará su acción de misericordia y de gracia en los corazones donde llegue por nuestra siembra.

acoger primero nosotros la Palabra que después anunciaremos. Conocer mejor esta Palabra, leerla, orar-la, reflexionar, hacerla nuestro alimento... y encontrar medios nuevos de hacerla llegar a jóvenes y mayores, a quienes no la han escuchado aún pero sabemos que la anhelan.

esperar y orar con confianza, para que la siembra fructifique. El Espíritu Santo misteriosamente, "sin que nosotros sepamos cómo", hará que la semilla vaya creciendo. En los niños y jóvenes, en personas que desconocemos... un día dará fruto lo que ahora sembramos. Debe ser nuestro fuerte convencimiento y tenemos que fortalecerlo en contacto íntimo y amigable con Cristo.

vivirlo en la Eucaristía, porque la Eucaristía es el Pan de Vida para los que tienen que anunciar Jesucristo al mundo. Que todo lo vivamos desde la Eucaristía y que lo llevemos a la Eucaristía

tenemos que ir en comunidad, de dos en dos como quería Jesús, en comunión con la Iglesia. No soy yo solo quien debe hacerlo todo. La comunidad está con cada uno de los sembradores, y unos ayudan a los otros. Somos corresponsables del anuncio y debemos amarnos y complementarnos.

testimoniar con la vida lo que creemos y anunciamos, sólo así el mundo creerá, quienes nos vean se interrogarán por lo que decimos y proponemos. Un cristiano apóstol es un testigo creíble de Cristo, su Señor, con obras de amor y de justicia, con la coherencia y la autenticidad que vienen del Señor...

¡Buen inicio de curso y que Dios bendiga nuestra misión pastoral!