×

Advertencia

JFolder: :files: La ruta no es una carpeta. Ruta: /var/www/vhosts/bisbaturgell.org/httpdocs/images/galeries/191117Socós

Jornada mundial de las Misiones

Con el lema "Queremos ver a Jesús" (Jn 12,21) celebramos este domingo la Jornada mundial de las misiones y los misioneros (DOMUND). Detrás de cada misionero hay un gran amor. Amor a la tarea misionera que la Iglesia realiza con generosidad por todo el mundo y, sobre todo, amor a las nuevas comunidades que el Espíritu Santo despierta y hace crecer misteriosamente. Todo para que la resurrección sea anunciada, todo para que puedan "ver a Jesús", que equivale a creer en Él. Todo para que Dios sea conocido, alabado, amado y servido. Y para que todos se puedan reconocer amados por el Dios que es Amor, y puedan alegrarse de su dignidad inalienable como hijos de Dios.
Hace veinte años que el Santo Padre Juan Pablo II nos ofrecía una espléndida encíclica sobre la Misión, Redemptoris Missio, ("La misión de Cristo Redentor confiada a la Iglesia ...") de diciembre de 1990, que tanto ha ayudado a renovar el impulso misionero que ya habían propiciado Pío XII y Juan XXIII, el Concilio Vaticano II y Pablo VI. Releyendo la Redemptoris Missio encontramos las grandes afirmaciones programáticas de Juan Pablo II siempre válidas para la misión eclesial: "La misión renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones. ¡La fe se fortalece dándola! La nueva evangelización de los pueblos cristianos hallará inspiración y apoyo en el compromiso por la misión universal (...) La evangelización misionera constituye el primer servicio que la Iglesia puede prestar a cada hombre y a la humanidad entera en el mundo actual. Cristo revela plenamente el hombre al propio hombre. "(RM nº 2).
Con este espíritu de servicio misionero marchó a China el gran jesuita italiano P. Matteo Ricci (Macerata 1552 - Pekín 1610), en proceso de beatificación reabierto recientemente, y que tanto hizo por inculturar la fe en las tradiciones milenarias del pueblo chino. Estamos conmemorando los 400 años de su muerte. Fue llamado por los chinos "el hombre sabio de Occidente" y muchos lo han visto como el intermediario cultural más destacado de todos los tiempos entre China y Occidente. Escribió unos 20 libros, científicos, de religión y de temas morales. Como astrónomo preparó un calendario más exacto, importantísimo en la vida del pueblo chino, predijo eclipses y confeccionó mapas, e introdujo grandes desarrollos en matemáticas. En el 1600 publicó los primeros mapas de China conocidos en Occidente, tradujo los Cuatro Libros de Confucio al latín e ideó el primer sistema para transcribir el idioma chino en caracteres latinos. Y todo para poder "ganarlos" para Cristo, como dice San Pablo... Él siempre quiso ser un misionero, y de ahí nacía su amor científico y sus aportaciones a hacer de puente con la cultura europea donde se había arraigado hasta entonces el anuncio evangélico. La Iglesia continúa haciendo este trabajo cultural con espíritu misionero, radicándose así en todas las culturas de la tierra que expresan el alma humana y la grandeza del Creador que la ha llamado a la existencia.
¡Amemos las misiones y las jóvenes Iglesias de todo el mundo! Oremos por que su trabajo dé frutos de vida eterna, que en todas partes nos esforcemos en vivir un ecumenismo verdadero, ya que en los lugares de misión es donde aparece más necesaria aún la unidad de todos los cristianos, y sostengamos con nuestras ayudas los trabajos misioneros de los hermanos que han dado la vida para que Jesucristo sea conocido y amado, para que su Resurrección sea testimoniada.
Leer más...