Para que la Visita del Santo Padre dé frutos

La reciente visita del Santo Padre a Barcelona ha sido un acontecimiento histórico para los cristianos catalanes y andorranos. El mismo Santo Padre ha hablado de que quería ser "un peregrino entre los peregrinos" y que en estos días había experimentado "la alegría de dedicar el templo de la Sagrada Familia, obra del genial arquitecto Antoni Gaudí -alabanza a Dios realizada en piedra-, y de visitar la Obra del Nen Déu, iniciativa que pone de manifiesto que la caridad es el distintivo de la condición cristiana". Al mismo tiempo pidió "que Dios bendiga abundantemente a los pastores y a los fieles de estas tierras para que hagan revivir su fe, la transmitan con valentía, siendo cristianos como ciudadanos y ciudadanos como cristianos".

¿Qué frutos valoramos ya de la Visita de nuestro querido Santo Padre Benedicto?

1. Mucha alegría cristiana. Benedicto XVI quiere "cooperar a la alegría de los creyentes" -como decía San Pablo-, y creo que se ha cumplido así entre nosotros. Se vio en todos los rostros y se palpaba en los corazones de los que pudimos estar en la Sagrada Familia dentro y fuera, o de los que le acompañaron en el trayecto, y en los jóvenes que le dieron una bienvenida cordialísima por la noche y en el Ángelus, y en los que le aclamaron por las calles. Y fue histórico el número de quienes por televisión y radio, le siguieron. Una autoestima que necesitábamos, una alegría que nos confirma y nos conforta en la fe que vivimos y que testimoniamos.

2. La Visita ha hecho que en muchos corazones se remuevan las brasas de la fe, sea para vivirla más a fondo y testimoniarla con nuevo ardor, sea por que algunos la habían olvidado o postergado, y se les ha reavivado. Es un grito para que quienes habían recibido la fe "vuelvan a casa". El hermoso templo hace visible que tenemos un hogar donde el Padre nos espera y que todos formamos una familia de hermanos, la Iglesia, donde hay cabida para todos. La visita del Vicario de Cristo es una respetuosa invitación para que quienes no acaban de encontrar sentido a su vida o añoran los valores auténticos de la verdad, la bondad y la belleza, vengan a buscarlo en el santo hogar de Nazaret, siempre acogedor para todos.

3. Se ha hecho visible en una Catedral de los pobres bellísima y en una Obra como la del Nen Déu, solidaria con los más débiles y sus familias, el estilo cristiano de vivir y lo más maravilloso del catolicismo. La fe es espiritualidad y compromiso, amor a Dios y amor al prójimo. La Iglesia está presente en el corazón de la ciudad; arraigada en la cultura catalana -como no podía ser de otro modo- y a la vez católica (universal y romana), como siempre es en todas partes la Iglesia de Cristo. Hemos constatado que el Papa ama lo que es nuestro y se lo ha hecho suyo. Nos sentimos confirmados en la fe y en el camino pastoral que vamos realizando. Nos estimula a aportar al mundo nuestros valores y el talante propio que han configurado nuestras raíces cristianas en Cataluña.

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