"Ya que Tú lo dices..." haremos de manera extraordinaria lo ordinario

Una vez terminadas las vacaciones y las cosechas, se reanuda la actividad habitual, y en los primeros días de octubre la Iglesia quiere que celebremos litúrgicamente las "Témporas", un día -el 5 de octubre- o dos días más, para dar gracias y hacer peticiones, pidiendo también el perdón y la conversión del corazón. También para las actividades pastorales de las parroquias, escuelas católicas, movimientos apostólicos, delegaciones diocesanas... acaba de empezar el nuevo curso 2010-11. Este es nuestro "tiempo favorable", nuestro "ahora" de cristianos, un tiempo de gracia, que no podemos desaprovechar, ni tampoco dejarlo perder perezosamente, sin aportar nuestro pequeño o gran esfuerzo. Dios quiere visitar y salvar nuestras vidas y nuestro mundo, ya que en Jesús "Dios ha visitado y redimido a su pueblo" (Lc 1,68). ¿Queremos ser colaboradores de Dios, deseamos que "venga a nosotros su Reino"? ¡Digamos que sí con mucha humildad, con generosidad, con fe!

El ejemplo nos lo dan los apóstoles cuando se pusieron manos a la obra después de que el mismo Señor se lo pidiera. Jesús dijo a Pedro y a los apóstoles: "Rema mar adentro, y echad vuestras redes... Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada, pero, ya que Tú lo dices, echaré las redes" (Lc 5,4-5). Todos podríamos encontrar motivos -si lo queremos- para estar desanimados, para no movernos, para esperar a tener el plan de acción infalible, para creer que son los otros quienes lo tienen que hacer... Pero vale la pena confiar de nuevo, prestarse a ser instrumentos de Dios, trabajar para hacer crecer el amor y mejorar lo que hemos encontrado... sin quedar prisioneros del pasado ni de las veces que no lo hemos logrado. Digamos a Jesús: "Ya que Tú lo dices... lo haré, ¡aquí me tienes para hacer tu voluntad!"

Toda la Diócesis de Urgell nos ponemos de nuevo en actitud de echar las redes para evangelizar. Con los arciprestes y los sacerdotes que peregrinamos a Ars en mayo, siguiendo las huellas de San Juan Mª Vianney, reconocemos que se trata de "hacer de manera extraordinaria lo ordinario", es decir, hacer muy bien, imitando en todo a Cristo, lo que ordinariamente ya vamos haciendo como Iglesia, lo que es ordinario en el trabajo pastoral. Este es el Plan diocesano para este curso, y bien conocido: predicar con fe la Palabra de Dios, mejorar la catequesis, anunciar a Jesucristo y testimoniar los valores de su Reino a quienes los desconocen, con proximidad y coherencia. Celebrar cuidadosamente los sacramentos, especialmente la Eucaristía dominical. Crear unidad y comunión de amor dentro de la comunidad cristiana, y hacer que esté evangelizadoramente presente en la vida de nuestros pueblos, creando lazos de amor, de respeto y de servicio. Priorizar la dedicación a los niños y a los jóvenes, a las familias, a los ancianos y a los enfermos, y sobre todo ayudar solidariamente a los que más sufren la crisis económica.... En una palabra, con confianza plena y porque Él nos lo dice, sin angustias ni muchos nuevos inventos, ¡hacer bien lo que tenemos que hacer! Es lo que nos enseña el santo Cura de Ars: ser santos en la humildad de una dedicación total a lo que nos toca hacer, según la vocación recibida.

Nos ayuda la oración que, al inicio de la semana, al recomenzar los quehaceres, la Iglesia nos enseña a decir: "Tu gracia, Señor, inspire nuestras obras, las sostenga y acompañe; para que todo nuestro trabajo brote de ti, como de su fuente, y tienda a ti, como a su fin." (Laudes del lunes de la 1ª semana).