Con el corazón abierto, ¡acojamos al Papa!

Ya faltan menos de dos meses para que el Papa Benedicto XVI visite Santiago de Compostela y Barcelona. Estamos muy agradecidos por este gesto de nuestro Santo Padre, que a pesar de su edad, trata de multiplicarse en su acción pastoral y las visitas que él cree significativas de su pontificado. Es así como ha decidido venir a nuestra casa. Nos visita el Vicario de Cristo en la tierra.

El Papa viene como un peregrino más a la tumba del apóstol Santiago, para vivir y dar testimonio de su fe en Jesucristo, el Hijo de Dios, transmitida por los apóstoles. Quiere hacer más fuerte y expansiva la fe, con la peregrinación de búsqueda y de amor a Cristo, a quien todos seguimos -también el Papa-, confiando, creyendo, dándose, amando y testimoniando su amor por el Señor. Una fe que se ha convertido en cultura y que ha unido a los pueblos de Europa.

Y es acogido en Barcelona como Pastor universal de la Iglesia para "dedicar" un templo a Dios, una Catedral nueva en medio de la ciudad laboriosa, con los dolores, esperanzas y alegrías de toda ciudad cosmopolita, como lo es Barcelona. Necesitada de reavivar sus raíces cristianas, la fidelidad a su mejor tradición católica, que la ha hecho universal, y desde la que abarca otras tradiciones y sensibilidades religiosas, culturales y sociales. El Papa dedicará a Dios la Basílica de la Sagrada Familia, con tantos ecos para nosotros, pues fue inspirada por el pallarés hijo de Tremp, S. Josep Manyanet, presbítero de Urgell y fundador, junto con el genial arquitecto Antoni Gaudí. Ellos quisieron impulsar en el corazón de la ciudad moderna un templo "expiatorio" de todos los pecados contra la familia, santuario de la vida y del amor. Por esto se debe ir alzando con las ofrendas voluntarias de los fieles, un templo dedicado a Jesús, María y José, que presida la vida familiar y colectiva de Cataluña y de todo el mundo.

Acoger al Padre que nos visita es abrir el corazón de par en par, es esperarle, atender bien a la persona amada que llega, valorar su ministerio tan relevante para la vida de la Iglesia, escuchar sus palabras y hacer caso de su magisterio, abrir los ojos a sus gestos, ofrecerle nuestra disponibilidad y obediencia filial, amar los esfuerzos que hace para ser buen trabajador de la viña del Señor, remar en la dirección que él nos indica y corregir las deficiencias que nos hace notar... "El que os recibe a vosotros, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado" (Mt 10,40), decía Jesús refiriéndose a los apóstoles.

Os convoco a todos los fieles de Urgell, ya desde ahora, a preparar con mucho interés y amor esta visita del Santo Padre, a orar por los frutos que está destinada a dar entre nosotros y a preparar bien los espíritus para la hospitalidad hacia quien "constituido sucesor de San Pedro, es el principio y fundamento visible de la unidad de la fe y de la comunión en la caridad ", y así "toda la Iglesia se mantenga en comunión con él por los lazos de la unidad, del amor y de la paz, para que todos encuentren en el Señor, pastor de los hombres, la verdad y la vida eterna "(oraciones del Misal). Os pido que todos los que podáis, hagáis un esfuerzo para estar en las calles de Barcelona y en la Sda. Familia. ¡Bienvenido a vuestra casa, Santo Padre Benedicto XVI! "Bendito el que viene en nombre del Señor!"