Ordenación de presbítero de Mn. Gabriel Casanovas Vila

El día 3 de julio, por la tarde, en la S.E. Catedral de Sta. María de Urgell, recibió la ordenación de presbítero de manos del Arzobispo de Urgell, Mons. Joan-Enric Vives, el diácono de Urgell Mn. Gabriel Casanovas Vila. Estuvo acompañado por su familia y por un buen grupo de sacerdotes y diáconos de Urgell y de otros Obispados con sede en Cataluña, así como por sus compañeros en el Seminario diocesano de Urgell y el Seminario Mayor Interdiocesano. Concelebraron la Eucaristía el Rector del Seminario Mayor Interdiocesano, Mn. Norbert Miracle; el Rector del Seminario de Urgell y Vicario General, Mn. Ignasi Navarri; así como el Rector de la Parroquia de Rubí, Mn. Joaquim Messeguer, lugar natal del nuevo presbítero. Solemnizaron los cantos de la Eucaristía la coral de la Parroquia de Santa María de Guissona, donde Mn. Gabriel ha ejercido el diaconado, y la coral de a Comunidad greco-católica ucraniana de rito oriental que han querido unirse a la celebración con sus preciosos cantos litúrgicos.

Después del Evangelio tuvo lugar la llamada del ordenando con la respuesta generosa: "Estoy aquí!" De Mn. Gabriel. A continuación, en la homilía, Mons. Vives dirigió unas palabras muy significativas a lo que sería ordenado sacerdote al servicio de la Iglesia de Urgell: "Que Dios te haga servidor de la Iglesia y de su pueblo, que en todo seas otro Cristo para tus hermanos y por a todos los hombres. Desde ahora, celebrar los sacramentos y predicar la Palabra de Dios, servir, amar y acompañar a las personas, darte siempre a los demás sin guardarte nada para ti mismo, asumir la Cruz y conformando tu vida a la del Señor, ser un buen pastor, humilde y según el Corazón de Jesucristo... debe ser un gran ideal de vida totalmente consagrada, que te llene del todo". En este sentido le recordó al nuevo presbítero que desde aquel día ya no se pertenecía a sí mismo sino que es de Cristo, y pasaría a ser un instrumento al servicio de la misión evangélica. Mons. Vives animó a Mn. Gabriel a dejarse siempre guiar por Jesucristo y a estar disponible a lo que el Señor quiera siempre de él. También le recordó cómo recibía la ordenación en el día del Apóstol San Tomás, fiesta litúrgica que recordará de ahora en adelante como el día en que recibió la ordenación presbiteral. Y animó a Mn. Gabriel a ser él también Apóstol, hombre de fe y de confianza, no incrédulo sino creyente. Finalmente le exhortó a ser esperanzado y creativo pastoralmente en la pastoral diocesana.

La liturgia de ordenación prosiguió con las promesas sacerdotales del nuevo presbítero; la promesa de obediencia al Obispo diocesano y a sus sucesores, y la invocación de los Santos en la letanía para que ayudaran al que sería ordenado. El momento culminante de la liturgia de ordenación fue la imposición de manos a Mn. Gabriel por parte del Arzobispo y de todos los sacerdotes presentes en la celebración eucarística así como la oración de ordenación: "Te rogamos, pues, Padre omnipotente, que dé a este siervo de formar parte de la orden de los presbíteros; renueve en su corazón el Espíritu Santo; que reciba de ti, oh Dios, el ministerio de secundar la orden episcopal, y que su vida sea un buen ejemplo para los demás". Posteriormente, el nuevo presbítero recibió la unción en sus manos que a partir de ahora celebrarán el sacrificio eucarístico y perdonarán los pecados en nombre del Señor: "Que nuestro Señor Jesucristo, a quien el Padre ungió con el Espíritu Santo y con poder, sea siempre contigo, para que santifiques al pueblo cristiano y ofrezcas el sacrificio a Dios". Finalmente el Arzobispo le entregó el cáliz y la patena que antes sus padres habían ofrendado, para que pueda presentar siempre la ofrenda del pueblo santo a Dios, pensando lo que hará y reproduciendo en sí mismo el que conmemorará actuando como sacerdote, y configurando su vida a la Pasión del Señor.

Al final de la Eucaristía, Mn. Gabriel dirigió unas palabras de agradecimiento a todos los presentes, especialmente a quienes le acompañaron en su proceso vocacional: familia, Arzobispo, rectores de Seminario y formadores, compañeros de estudios y de seminario y, muy especialmente, a los sacerdotes y fieles que ha conocido en su servicio como diácono en la Parroquia de Sta. Maria de Guissona.