XVIIIª Encuentro de Vida Consagrada en Les Avellanes.- "Es injusto olvidar o despreciar todo el bien educativo realizado en todo el mundo por tantos miles de buenos religiosos Maristas"

Mons. Vives: "Es injusto olvidar o despreciar todo el bien educativo realizado en todo el mundo por tantos miles de buenos religiosos Maristas que han dado su vida por los niños, siempre bajo la guía de la Virgen María"

El sábado día 30 de abril tuvo lugar en el Monasterio de Santa María de Bellpuig de Les Avellanes el XVIIIª Encuentro diocesano de Vida Consagrada de la Diócesis de Urgell. Presididos por el Arzobispo Joan-Enric y por el Delegado de la Vida Consagrada de la Diócesis de Urgell, Mn. Jaume Vila, un gran grupo de consagrados y consagradas de la Diócesis se reunieron en esta celebración pascual, gozosa y festiva, en el Monasterio de Sta. Maria de Bellpuig.

Tras el saludo inicial del Sr. Arzobispo y del hermano superior de la Comunidad marista de Les Avellanes, Hno. Isidor, tuvo lugar la oración de Laudes que fue acompañada por el organista Hno. Simeó Camprubí que hizo sonar el magnífico órgano recientemente llegado a la iglesia del Monasterio, de estética neobarroca y fabricado en la Alsacia, ofrenda de las pensiones militares de los Hermanos que habían servido durante la 1ª Guerra Mundial.

A continuación tuvo lugar una visita guiada al Monasterio a cargo del Director, Sr. Robert Porta. Este año proceden los 850 años de la fundación del Monasterio de Santa María de Bellpuig de Les Avellanes por los Condes de Urgell. Porta presentó el Monasterio como "un monasterio de puertas abiertas al servicio de las personas, la cultura y el territorio". El 1 de febrero de 1166 un grupo de monjes premonstratenses fundaron la primera comunidad del monasterio bajo la ayuda de los Condes y del Obispo de Urgell. Ese día se pusieron las bases de una larga historia que aún perdura, sólo interrumpida por la época posterior a la desamortización de Mendizábal. En 1910 los hermanos maristas compraron la casa para ubicar su seminario. Es el espacio donde se han formado más hermanos maristas de todo el mundo. Y aunque desde 1964 dejó la función de formación, sigue siendo un polo de referencia en el ámbito de la fe en la comarca de la Noguera, y Casa de todos los Maristas de Cataluña. La Casa de Espiritualidad acoge, entre otras actividades, la Pascua Joven en Semana Santa desde hace más de 40 años.

El acto central de la jornada fue la celebración de la Eucaristía presidida por el Sr. Arzobispo y concelebrada por Mn. Jaume Vila, el P. Antoni Facerias, S.F. y Mn. David Codina y muy participada por todos los consagrados y consagradas de las diversas familias religiosas presentes en la Diócesis.

En su homilía el Arzobispo dio gracias por los carismas que el Espíritu de Cristo Resucitado reparte en su Iglesia, les animó a vivir con intensidad el carisma de su fundación ya que la suma de las consagraciones y los diversos carismas es una riqueza de la Iglesia que ve como a través de los consagrados y consagradas, el Señor Jesús, sigue hablando y acompañando a los hombres y mujeres de nuestro mundo. Alentó a los religiosos a vivir contentos en su vocación consagrada ya que la parte que han escogido es la mejor y exhortó a los consagrados a transmitir la fe a las generaciones futuras por el testimonio de la alegría en la propia vocación. Glosando el Evangelio proclamado en aquel sábado de Pascua recordó a los consagrados cómo Jesús ya anuncia en el Evangelio que "así como me han perseguido a mí, también a vosotros os perseguirán; así como no han admitido mi enseñanza, tampoco admitirán la vuestra". Todo consagrado experimentará en algún momento de su vida la incomprensión y la cruz por el seguimiento de Jesús pero, lejos de desanimarse, debe vivir con radicalidad su consagración particular. Y no cansarse de sembrar y de testimoniar la radicalidad del Evangelio y el amor misericordioso del Padre celestial.

Mons. Vives quiso tener unas palabras de reconocimiento y apoyo por los Hermanos Maristas de las Escuelas por su larga y dilatada historia de 200 años al servicio de la educación de los niños y jóvenes, y que gracias a ellos, son muchos los que han recibido una educación y formación óptimas. El Arzobispo Joan-Enric manifestó el reconocimiento de Urgell y de los consagrados de la Diócesis por toda la gran obra educativa de los Hermanos Maristas, en estos momentos difíciles de prueba y purificación para el Instituto religioso. Cerca de las reliquias de los Maristas mártires de la persecución durante la guerra de 1936, no se puede olvidar o despreciar todo el bien educativo realizado en todo el mundo por tantos miles de buenos religiosos Maristas que han dado su vida por los niños, siempre bajo la guía de la Virgen María.

Una comida de hermandad en el Monasterio cerró la jornada festiva.