Participación del Arzobispo Joan-Enric Vives en TVE-Cataluña

El domingo 17 de abril, IV Domingo de Pascua, Domingo del Buen Pastor, el Arzobispo de Urgell y Copríncipe de Andorra, Mons. Joan-Enric Vives, presidió la celebración de la Eucaristía dominical retransmitida por TVE-Cataluña. Concelebraron con el Arzobispo, Mn. Carles Cahuana, Secretario general de la Diócesis de Terrassa y celebrante habitual de esta misa por televisión, y Mn. David Codina del Obispado de Urgell. El motivo era la celebración en este domingo de la Jornada mundial de oración por las vocaciones y la Jornada de las vocaciones nativas, ya que Mons. Vives es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española.
En su homilía glosó el Evangelio proclamando en aquel domingo IV de Pascua donde Jesús es presentado como el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas. Animó a los fieles a escuchar la voz de nuestro Pastor que nos habla haciéndole espacio en el corazón y teniendo una actitud abierta, no cerrada, que nos haga vencer el egoísmo y salir de nosotros mismos. También animó a los fieles a promover una verdadera cultura vocacional para entender la vida como vocación ya que todos somos unos "llamados" por Dios. Y muy especialmente, animó a rezar por las vocaciones, por todas las vocaciones, pero con atención especial para las de especial consagración: las vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada, y por los misioneros.
El Arzobispo de Urgell recordó como siempre le habían impresionado los testimonios de los que hoy entran en un seminario o en una congregación religiosa o que marchan en misiones, viéndolos como pequeños milagros de la gracia de Dios. Jesús sigue llamando hoy ya que su poder y atracción no han caducado: es necesario que entre todos, los hagamos de nuevo presentes y que los cristianos anunciamos el Evangelio sin miedo, con alegría, y en todas las periferias.
En las oraciones se tuvo un recuerdo especial para las víctimas de los terremotos recientes en Japón y Ecuador, y también se pidió tener un corazón generoso para acoger a los refugiados siguiendo la llamada profética del Papa Francisco y el Patriarca Bartolomé en su viaje a Lesbos.