Confirmaciones de Pascua en Linyola

El sábado día 2 de abril, segundo domingo de Pascua o de la Divina Misericordia, el Arzobispo de Urgell administró el sacramento de la Confirmación a 18 jóvenes de la Parroquia de la Virgen Asunta de Linyola. Concelebraron con el Arzobispo el Rector Mn. Pere Canyada, Mn. David Codina y el diácono permanente Mn. Josep Caba, catequista responsable de la preparación de los jóvenes confirmados y que los presentó al Sr. Arzobispo.
En la homilía el Arzobispo remarcó el hecho de que hay que dejarnos guiar por Cristo, la Luz verdadera, que disipa todas las tinieblas de nuestra vida y, al mismo tiempo, la necesidad de que cada cristiano, por el bautismo y la confirmación, se convierta en luz para los demás, con su testimonio personal. En este sentido, Mons. Vives recordó cómo la noche de Pascua, en la solemne Vigilia Pascual, en todas las iglesias del mundo, el Pueblo de Dios había entrado en la iglesia guiado por la luz del cirio pascual que representa a Cristo y había recibido una pequeña luz, que unida a la de los demás, se convierte en antorcha luminosa, la Iglesia llena de bondad que camina por el mundo sirviendo la humanidad. También, glosando el Evangelio, recordó como el apóstol Tomás, después de haber dudado, confió y se dejó llevar más allá de la razón, por la fe y por el amor, que la hacen llegar a una nueva plenitud, que es el conocimiento espiritual y misericordioso. La duda no es algo negativo para el creyente, sino que se reflejo de su libertad personal, y una vez superado, puede hacer que la fe resulte fortalecida. Los confirmados recibieron del Arzobispo la exhortación a proclamar a menudo, como una jaculatoria, la expresión evangélica "¡Señor mío, y Dios mío!", mostrando así su fe en el Señor Resucitado.
La Eucaristía fue solemnizada por el Coro Parroquial de Linyola que este año cumple los 50 años de existencia, y siempre al frente suyo y animándole, su fundador D. Manel Balsells, y al que Mons. Vives quiso felicitar por su dedicación y constancia para dignificar el canto litúrgico en las celebraciones de Linyola.
Al final de la Eucaristía los confirmados recibieron un Nuevo Testamento de manos del Sr. Arzobispo como recuerdo de su confirmación, y les pidió que leyeran cada día un breve fragmento, ya que los mantendría en la amistad del Señor.