Conferencia de Mons. Vives en la Residencia Sant Domènec de Balaguer

El día 15 de marzo Mons. Joan-Enric Vives visitó la Residencia geriátrica de St. Domènec de Balaguer. A su llegada fue recibido por el Presidente de la Junta de Patronato de la "Associació Residència Geriàtrica Sant Domènec" Sr. Jaume Camarasa y por los miembros de la Junta de la Residencia así como por el Rector de Balaguer y Arcipreste de Noguera, Mn. Joan Pujol y los sacerdotes allí residentes, Mn. Josep M. Tarragó y Mn. Joan Escales.

Mons. Vives pudo mantener una pequeña entrevista con los miembros de la Junta e interesarse por el funcionamiento de la Residencia geriátrica, que actualmente tiene 146 residentes, y que se construyó con la aportación del Obispado de Urgell que cedió unos terrenos para su construcción y otras generosas donaciones, y con el trabajo siempre voluntario de las diversas Juntas del Patronato.

Posteriormente Mons. Vives se dirigió a la sala de actos de la Residencia donde se habían reunido unos 70 abuelos y abuelas que recibieron al Arzobispo con un fuerte aplauso. El Presidente dirigió unas palabras al Arzobispo para agradecer su presencia y la buena colaboración que siempre ha existido entre el Obispado y la Junta del Patronato y le hizo obsequio de un pequeño regalo en recuerdo de su visita.

A continuación Mons. Vives ofreció una conferencia a los residentes titulada "Vivir con esperanza" donde subrayó que toda persona humana ha sido creada a imagen y semejanza de Dios y, por tanto, tiene una inmensa dignidad que nada ni nadie, por más pecados y errores que se hayan podido cometer en la vida, nos puede sacar. El Arzobispo insistió que la vida es diferente en cada etapa (histórica y vital) y fue desgranando las diferentes etapas del vivir y los retos que se presentan en cada una de ellas. Insistió sobre todo en la vejez y en los problemas que se presentan: las enfermedades, los desencantos, los achaques pero también cómo es importante valorar este momento para orar, ofrecer, amar y dar testimonio de amor hacia la familia y con compromisos adecuados para con la sociedad. Mons. Vives quiso agradecer todo el trabajo que la gente mayor ha realizado para hacer grande al país y cómo se debe reconocer la ancianidad como un momento importante de la vida para reencontrar el sentido más pleno: la oración, el prepararse para la muerte, con sus enigmas y misterio, etc. Finalmente alentó a los abuelos a reconocer los errores, limitaciones y pecados de la vida, y si es necesario, pedir perdón a Dios, pero siempre confiar en la misericordia de Dios y no encerrarse en las propias culpas.